lunes, 6 de junio de 2016

FRANCISCO ENRÍQUEZ DE RIBERA. FUNDADOR DE PATERNA DE RIVERA (y II)

Artículo publicado en la Revista "El Alcaucil" nº 24. 1997

 
                      En esta segunda parte nos proponemos estudiar la vinculación de Francisco Enríquez de Ribera con la fundación Paterna en el año 1503, a pesar de la escasez de documentos e investigaciones al respecto. Conjeturamos como pudo ser el nacimiento de nuestro pueblo ateniéndonos a lo acontecido en la erección de otras nuevas pueblas en la misma situación que Paterna, es decir estar ubicada en el término jurisdiccional de otra villa.

 
            Según la tradición popular, documentación relativamente reciente y algunos autores, sobre todo los geógrafos del siglo pasado, Paterna fue fundada en el año 1503 por un miembro del linaje sevillano de los Ribera, barajándose su autoría entre tres de sus sucesores en los títulos: Per Afán II de Ribera (Adelantado de Andalucía de 1434-1454), Francisco Enríquez de Ribera (Adelantado de 1492-1509) o Fadrique Enríquez de Ribera (Adelantado de 1509-1539). 

            Entre los tres herederos de la Casa Ribera, el que detentaba los títulos de la misma en 1503, año atribuido a la fundación de Paterna, era D. Francisco Enríquez de Ribera, que estuvo al frente del linaje de 1492 a 1509, lo que junto con dos documentos de principios del siglo XVII, erigen a este como el fundador de la nueva población.
 
            Respecto a esos dos documentos a que nos referimos, se dice explícitamente en ellos que D. Francisco Enríquez de Ribera pobló y edificó el lugar.

            El primero pertenece a una ejecutoria de la Chancillería de Granada a favor de Paterna, que pleiteaba con Alcalá de los Gazules respecto al término. Está fechada el 7 de agosto de 1604 y en ella se confirma otra ejecutoria anterior de 1534, resolviéndose que son comunes y pro indiviso pastos y agua. El fragmento que nos interesa dice así:

                        "... el Adelantado Don Francisco Enríquez de Ribera, había poblado a el dicho lugar de Paterna contra la voluntad de los vecinos de dicha villa de Alcalá y siendo lo susodicho ansí el dicho lugar de Paterna no podía tener más aprovechamiento del que tuviese prescrito ..."

            El segundo texto corresponde a una Escritura de Concordia aprobada por el Rey en Madrid el 18 de Agosto de 1611: 

                        "Item que si el concejo de el dicho lugar de Paterna o qualquier particular o particulares vezinos de ellas quisieren admover o contradezir lo contenido en esta capitulación y sipusieren en pleyto sobre ello, porque esto sería contra Justicia, porque el dicho lugar de Paterna, el señor Adelantado Don Francisco Enriquez que esta en gloria, que lo hizo edificar de nuevo y le dio pasto comun en los terminos de Alcalá, no lo pudo hazer de derecho, ansí por ser en perjuizio de los vezinos de la dicha villa de Alcalá y contra su voluntad de cuya causa se fueron e ausentaron de ella muchos de los principales al tiempo que de nuevo se poblo,..."

             Como hemos referido antes, en ambos textos se dice explícitamente que Francisco Enríquez de Ribera había poblado dicho lugar, en el primero, y que lo hizo edificar de nuevo, en el segundo. En este segundo documento podríamos interpretar que el lugar estuvo edificado anteriormente (lo hizo edificar de nuevo), pero lo que probablemente nos quiere dar a entender es  que el Adelantado lo hizo edificar como población nueva, aunque tenemos constancia de que a mediados del siglo XV, donde hoy se asienta Paterna existió una torre, creemos una torre atalaya encargada de vigilar las incursiones árabes desde la Sierra de Alcalá, zona fronteriza con el Reino de Granada hasta 1492.

             Sabemos de la existencia de dicha torre por un documento fechado en Alcalá de los Gazules el 8 de Diciembre de 1454 (Archivo Ducal de Medinaceli, sección Alcalá, legajo 46-4) en el que María de Mendoza, viuda de Per Afán II de Ribera y administradora del Adelantamiento y de los bienes del mayorazgo tras la muerte de su marido  hasta el matrimonio de su hija Beatriz,la heredera, toma posesión de Alcalá en nombre de ésta por medio de Diego de Aguayo, Alcaide de la villa. Aguayo toma posesión, además del castillo de Alcalá, de las torres de Paterna y de Chircos, también nombrada esta última en los documentos posteriores como torre de Arcos o torre Alico, y conocida hoy en día como Torre del Esparragal. El  4 de Enero de 1504 la torre de Chircos fue donada por Francisco Enríquez de Ribera al Alguacil de Alcalá, Cristóbal Ximenez, a cambio únicamente de que la reparase.


Torre de Chircos en la Mesa del Esparragal


            Por otra parte Joaquín González Moreno, ex-archivero de la Casa Ducal de Medinaceli en un artículo publicado en el nº. 72 de la revista "Castillos de España" (1971), refiere lo siguiente:

                                   "La Casa de Alcalá y sus agregados poseyeron en el antiguo reino de Sevilla veintidós castillos y torres, distribuidos por el curso del Guadalquivir, en su orilla izquierda y en el Aljarafe. Las torres-fuerte de la frontera con el reino musulmán de Granada formaban una linea desde Utrera a Bornos, por donde circulaban en los momentos de peligro almogárave, almocadenes, adalides y escuchas, que contenían a las vanguardias enemigas en los primeros ataques y avisaban a los pastores para que recogiesen los ganados y transmitiesen la alarma a los cristianos de Sevilla.

                                   Muchas de estas torres ha desaparecido o están en mal estado, cubiertas por edificaciones de los cortijos. Sus castillos más importantes fueron los siguientes: Alcalá de los Gazules, dado por privilegio rodado de Fernando IV de 1310 a D. Alfonso Fernández de Córdoba; Paterna de la Ribera, otorgado por Juan II en 1454 a D. Per Afán de Ribera; Tarifa, cedido por el mismo rey en 1477 a su primo el almirante D. Fadrique Enríquez; Torre Alháquime y Cañete la Real, dado a cambio por el citado monarca en 1430 a D. Diego Gómez de Ribera, Adelantado de Andalucía; Benadalid y Benalauria, entregado por los Reyes Católicos en 1494 a D. Gome de Figueroa, conde de Feria; las torres de Lopera, dadas en 1472 a D. Payo de Ribera, y el Campo de Matrera, de 1480, entre Bornos y Espera."

             A tenor de lo expuesto por Joaquín González la torre de Paterna pertenecía a realengo y fue otorgada por el rey Juan II a Per Afán II de Ribera en 1454, año de su muerte. Ello nos plantea una duda, pues anteriormente, en 1441, Juan II hizo merced a Per Afán de Ribera de Alcalá de los Gazules, pasando  a ser señor jurisdiccional de todo su término, y haciéndole donación además de varias dehesas, entre las que se encontraba Paterna. Por lo tanto, si hubiese habido en el lugar una torre, esta formaría parte también de dicha dehesa y entraría en la donación, a menos que aún no existiese tal construcción. Puede ocurrir también que Joaquín González se haya confundido con otra Paterna, cosa extraña.           

            A todo lo anterior se une el que el topónimo Paterna aparezca en documentos medievales desde el siglo XIII: deslinde del término de Medina en 1269 por Alfon el Niño, hijo de Alfonso X El Sabio, repartimiento del término de Medina en 1346 por Dª. Leonor de Guzmán, repartimiento del término de Medina en 1379 por el Concejo de Medina, y apeo y deslinde entre los término de Jerez y Alcalá en 1493. Esto nos hace creer que Paterna fue una de las numerosas aldeas o alcarías de la época musulmana que se nombran en los deslindes (Alcubuidad, Pajuca, Albotiquera, El Pino, Costa, Alfetal, Palma, Huepa, etc), incluida en el término de Alcalá, que tras la Reconquista y expulsión de los mudéjares en 1264 se transformaron en  "despoblados", y algunas de las cuales, según Manuel González Jiménez, debieron repoblarse en una mínima  proporción. Este mismo autor refiere que será en una etapa posterior (siglos XIV y XV), como resultado de las repoblaciones tardías, que se recupera algo de la antigua fisonomía del habitat rural andaluz, es decir, se fundarán numerosas entidades de población en estos antiguos enclaves. Esto debió ocurrir también en Paterna.

            Collantes de Terán hace un estudio de estas nuevas poblaciones del siglo XV y primer cuarto del XVI en el Reino de Sevilla encontrando de las 22 analizadas que 12 casos fueron fundaciones, o repoblaciones mejor dicho, por iniciativa señorial, 6 por iniciativa popular, 3 por iniciativa concejil y una por realenga. Destaca Collantes de Terán que casi todas las de la última etapa, primer cuarto del siglo XVI, se establecieron en la antigua región fronteriza: Puebla de Cazalla, Villamartín, Paterna de Ribera, Campillos.

            Estas repoblaciones o fundaciones señoriales tardías se realizan, por voluntad del señor jurisdiccional, dentro del término de otra villa, así Puerto de San Juan en término de Villarrasa, Cartaya en término de Gibraleón, Fuentecubierta en término de Niebla, Puebla de Guzmán en término de Niebla, San Miguel de Arca de Buey en término de Gibraleón, Paradas en término de Marchena, Puebla de Cazalla en término de Osuna y Paterna en término de Alcalá de los Gazules.      

Nuevas poblaciones en los siglos XV y XVI (Collantes de Terán)
 
             La fundación de una nueva población la hace el señor otorgando a los pobladores del lugar una Carta Puebla en la que se ofrece a los nuevos vecinos una serie de privilegios, sobre todo exención de impuestos, repartos de tierra para labrarlas, constitución de Concejo (alcaldes, regidores, escribano, jurados, etc), delimitación de término, libre aprovechamiento de tierras comunales, baldíos y dehesas, declaración comunal de las aguas, etc. A cambio los pobladores  tenían que construirse una casa en el plazo estimado, no podían proceder de otra población que perteneciese al señorío, deben plantar anualmente cierta extensión de tierras, etc. Pero, ¿qué beneficio o interés persigue el señor que funda o repuebla un lugar?. Estos señores intentan atraer al mayor número posible de pobladores con el fin de incrementar sus rentas, a través del  pago de los vecinos de una serie de tributos por los productos y frutos obtenidos de la explotación de la tierra. Además el señor tiene una serie de derechos jurisdiccionales sobre la población y sus moradores como son la administración de la justicia o de determinados cargos concejiles (alguaciles, mayordomos, escribanos). 

            Estos privilegios se concedían a los pobladores por una serie de años (diez, quince o veinte), siendo normalmente prorrogados por el señor a petición de sus vasallos. Con el tiempo también era habitual  que los vecinos reclamasen al señor nuevos privilegios: delimitación de término, jurisdicción propia, rentas propias, etc., lo que a veces chocaba con los intereses de los vecinos de la villa matriz en cuyo término se asentaba la nueva población. El objetivo final que pretendía la nueva entidad era su jurisdicción propia, su independencia, la mayor capacidad de decisión  y resolución sobre su término, sus pastos, sus vecinos, su concejo, etc.., no tener que ser vasalla de otra villa.  

            Estos nuevos poblamientos se consolidaron en la mayoría de los casos, con mayor o menor dificultad, con más o menos éxito, antes o después, gracias al interés de los señores y de la Corona en aumentar la población en la antigua zona fronteriza para explotar las tierras, no sin numerosos  enfrentamientos, disputas y pleitos entre campesinos, señores y Concejos, incluso derramamientos de sangre de por medio entre los vecinos de la nueva población y los de la villa matriz, que no reconocían a aquella por estar asentada en su término. Es el caso de Paterna, pero también de muchas otras nuevas pueblas como Conil y Zahara de los Atunes que pertenecían al término de Vejer, Algodonales y El Gastor que pertenecían al término de Zahara de la Sierra, Villamartín que se asentó en el Campo de Matrera perteneciente al Concejo de Sevilla o Puerto Serrano que pertenecía al término de Morón; entre las cuales hubo un gran número de desavenencias y litigios, lo que conllevó importantes dificultades para consolidarse como poblaciones.

            Cabral Chamorro en su obra La Colonización Liberal e Ilustrada en Cádiz en referencia a la oposición de estas villas-madres a los nuevos asentamientos refiere que "en todos jugaron los intereses mezquinos y egoistas de las comunidades asentadas sobre aquellas otras que aspiraban a la vida",  aún más resaltados si cabe por el hecho de poseer las respectivas villas matrices vastas extensiones de término municipal.

            Otras iniciativas repobladoras fracasaron, así la popular de Juan de Ysla o la señorial de Fernando Padilla, ambas en el Castillo del Tempul, por la enérgica oposición del Concejo de Jerez de la Frontera, a cuyo término pertenecía, que veía perder un 30% del mismo y por lo tanto supondría una gran merma de sus ingresos. 

            Dando por sentado que el fundador de Paterna fue D. Francisco Enríquez de Ribera cabe preguntarse ¿por qué edificó un nuevo pueblo?, ¿por qué en la dehesa de Paterna y no en Aguijón, Jautor, Cermeño, Palmosa o Cobatillas, que también eran de su propiedad?. 

            Por todo lo anteriormente expuesto se atisba fácilmente por qué D. Francisco Enríquez de Ribera funda Paterna; al igual que en todos los casos se persigue con ello unos intereses, que no son otros que el de percibir rentas de los colonos por los productos la tierra explotada, tanto agrícolas como ganaderas. 

            Antes de 1492, año de la conquista de Granada, Alcalá de los Gazules estaba situado en zona fronteriza, expuesta a frecuentes correrías musulmanas, con un escaso número de vecinos en proporción a su término, con mínimas  explotaciones agrarias y ganaderas. Es de pensar que su  población estaría asentada junto a la villa fortificada o próxima a las torres esparcidas por el término, en las que refugiarse de las numerosas incursiones árabes.              

            Tras la conquista de Granada los campesinos, sin riesgos de perder las cosechas por el peligro musulmán,  comienzan a asentarse en lugares más llanos y más propicios para el cultivo. Podemos suponer que junto a la Torre de Paterna hubiese un pequeño asentamiento que se verá incrementado tras la retirada de la frontera de estas tierras. La disponibilidad de buenas tierras para explotar junto a otros factores como son: estar situada en una encrucijada de caminos, tener abundancia de aguas en sus alrededores, ser un emplazamiento más cómodo (terrenos llanos), buenas y próximas comunicaciones con otras villas y ciudades, proximidad de los campos de cultivo, ser una de las numerosas aldeas o alcarías despobladas de la época musulmana, el contar el lugar con una torre y por tanto un numero escaso de campesinos asentados por la familia Ribera, etc, constituyen las razones básicas que llevarán a Francisco Enríquez de Ribera de establecer una población en la dehesa de Paterna, a iniciativa propia o a petición de esos pocos vecinos asentados junto a la torre, reactivando así el viejo núcleo rural. Tenemos que tener en cuenta que la mayor parte del término de Alcalá es monte bajo o sierra, y por tanto no cultivable; solo hacia Paterna y hacia los límites con el término de Medina están las mejores tierras para cultivar.

            En cuanto a la procedencia de los pobladores de estas nuevas entidades promovidas por señores, Collantes de Terán sostiene que no podían provenir de lugares pertenecientes al señorío. Ramos Romero refiere que habiendo luchado D. Pedro Enríquez al lado de su hijo D. Francisco en las rebelión morisca de 1500-1502 en la Axarquía de Málaga (suponemos se ha confundido de fecha pues D. Pedro murió en 1492), ya en 1503, "pacificada la rebelión y expulsados los moriscos de toda la serranía de Ronda bien pudo dedicarse D. Francisco a hacer de Paterna una población con sus propios servidores guerreros y moriscos conversos y fieles e incluso judíos conversos."            

            Por otra parte conjetura con otra posibilidad:

            "es de suponer que estando ya en explotación Paterna (en 1477, año en que el Almirante de Castilla, padre de Don Pedro Enríquez, vende Gigonza) muchos de los servidores de los Enríquez en Gigonza se viniesen aquí al servicio de Don Pedro Enríquez, casado por segunda vez con la segunda hija de don Perafán de Ribera y herederas de Paterna,..."   

            Había otra relación de Gigonza con el fundador de Paterna: Gigonza fue comprada al Almirante de Castilla el 6 de Noviembre de 1477 por Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz y padre de Leonor Ponce de León, la esposa de D. Francisco Enríquez de Ribera. El Marqués de Cádiz vendió la torre de Gigonza el 31 de Marzo de 1513 a Juan de Palma y su mujer Beatriz Valderrama, ambos de Utrera. Es de suponer que el matrimonio viniese a visitar ambos lugares por la relación de Leonor con Gigonza y de D. Francisco con su nueva población. Así mismo los últimos años de su vida,  los primeros de Paterna, transcurren en Bornos, en el monasterio de los Jerónimos, por lo que sus viajes a la villa de  Alcalá serán frecuentes, y por tanto también visitará Paterna a examinar los progresos del nuevo pueblo: las construcciones de nuevas casas, de la iglesia, los nuevos vecinos, etc. Pero a falta de datos y documentos estas apreciaciones no son más que conjeturas.  

            Contamos con un documento de 1533/1534, a unos 30 años de la fundación de Paterna, que recoge el número de vecinos con que contaba Paterna. Se trata de un Censo con caracter fiscal del Reino de Sevilla fechado en 1541 aunque realizado en fecha anterior, y en el que no se recogen los hidalgos, clérigos y exentos (por  privilegio particular o por  ejercer determinadas profesiones) que no pagaban pechos. Para Paterna se contabilizan: 

                                               61 vezinos pecheros
                                               10 biudas
                                                4 menores
                                               No pobres ni esentos

es decir, 75 vecinos en total  que multiplicado por un coeficiente de 3.5, dado el carácter rural de la zona, nos daría unos 260 habitantes aproximadamente, aunque Suarez Japón nos da una cifra de 248 pues no computa para los cálculos a los 4 menores. Este mismo autor en la misma obra refiere que "el poblamiento fue concedido a 80 vecinos que llegaban a ser 100 cuando el siglo estaba a punto de finalizar (1596), momento en que ya, superados los problemas legales, el pueblo se hallaba consolidado como pequeño núcleo de la campiña...".
Padrón vecinal de la Villa de Alcalá y lugar de Paterna. 1533-34

            Respecto al año fundacional de Paterna, el texto impreso más antiguo que hace referencia a ello es Emporio del Orbe escrita en 1690 por Fray Jerónimo de la Concepción, que señala que tal hecho tuvo lugar en 1503. El texto es el siguiente: 

            "   7. Diftante 3. leguas la tierra adentro eftá la Villa de Paterna de la Ribera, llamada affi por fer de la Caffa de los Duques de Alcalá. Es Lugar moderno, fundado el año de 1503 como parece de algunos papeles antiguos. Su fitio llano, y en medio una campiña muy fertil de trigo, con que es muy abundante de panes. Su vezindad de 80 vezinos. Una Iglefia Parroquial de el titulo de Santa María de la Inieftra, fundacion de D. Francifco de Ribera Señor de la Villa. Un Beneficio. Una Hermita de S. Sebastian fuera de el Lugar. Goviernaffe por dos Alcaldes ordinarios."

            Según  el texto existían  documentos de la época que testimoniaban la fundación de Paterna en 1503, quizás la Carta Puebla dada por el señor a sus vecinos. Sea como sea tal documentación no se ha conservado hasta la fecha o, quizás no ha sido hallada aún y pueda aparecer cualquier día en algún archivo. Podríamos pensar también que dichos documentos pudieran haber sido destruidos dado los intereses, por un lado, de los miembros de la Casa Ribera posteriores a Francisco Enríquez, en no perder una dehesa de su propiedad, y por otro lado, de los vecinos de Alcalá de los Gazules en conservar todo su término íntegro, que poseía desde época árabe, contraviniendo los deseos del fundador del pueblo, y dueño de la dehesa en que se asentaba.  

            Otra vinculación de Francisco Enríquez con Paterna es la Iglesia Nuestra Señora de la Inhiesta. Refiere Fray Jerónimo que en Paterna hay Una iglefia Parroquial de el titulo de Santa María de la Inieftra, fundacion por el señor D. Francifco de Ribera Señor de la Villa, hecho corroborado por la circunstancia de que D. Francisco mandó construir numerosas iglesias y conventos en agradecimiento a la Virgen de la Inhiesta por haberlo curado milagrosamente de la lepra que padeció durante 30 años, como se vió en la primera parte. Teniendo en cuenta que este hecho tuvo lugar en 1500 y que D. Francisco murió el año 1509, podemos decir que la iglesia de Paterna fue construida entre estas dos fechas. Sería D. Francisco también el que donase la imagen de la virgen, talla policromada del siglo XVI que traería de algún taller sevillano. 
Iglesia Ntra. Sra. de la Inhiesta, fundación de Francisco Enríquez de Ribera

            Por último comentar el testamento y codicilo de D. Francisco Enríquez de Ribera muerto en Alcalá de los Gazules el 8 de Febrero de 1509, a los 5 años de la fundación de Paterna. En ninguno de los dos hace referencia a Paterna ni tampoco a la iglesia Ntra. Sra. de la Inhiesta, a pesar de que nombra a sus otras villas (Alcalá, Espera, Cañete la Real, Bornos, etc) así como hace referencia a los monasterios de Bornos, Espíritu Santo de Jerez, Santo Domingo de Alcalá, a las iglesias de Alcalá, a la de Tarifa, manda se instituyan otras tres capellanías en favor de Ntra. Sra. de la Inhiesta de Sevilla, hace numerosas disposiciones y mandas a favor de sus  criados, etc. Pero no hace ninguna concesión ni hay ninguna disposición para la nueva población fundada por él, ni tampoco para la iglesia que mandó construir en la misma, lo cual resulta muy extraño dada generosidad que se atribuye al fundador de Paterna para con sus vecinos al haberles hecho importantes concesiones y otorgado considerables privilegios. 

            Casi todo queda por conocer de la fundación de Paterna y de sus primeros momentos, así como de la participación de los Enríquez de Ribera en el nacimiento de esta nueva población. Sí sabemos de las dificultades, impedimento y obstáculos que tuvo nuestro pueblo y sus vecinos a lo largo de su historia para salir adelante, siendo aún evidentes las consecuencias en la actualidad.

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFIA
 

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