miércoles, 26 de febrero de 2025

EL GUADALHAMAN: UN ENCLAVE PRÓXIMO A PATERNA DE RIVERA INSPIRADOR DE POETAS ANDALUSÍES (3)

 6.  EL “LLANTO DE LA PALOMA”, CANTO CÉLEBRE EN LOS PALACIOS DE ARABIA Y PERSIA

 Reseña Conde[i] que los bellos versos que Ibn Muhamad compuso al pasar por el  Wadi l-Hamam, en las cercanías de la actual Paterna, eran considerados por los musulmanes como lo mejor de las composiciones o poesías amorosas (gazelas) y la llamaban “desmayo del corazón” (animi deliquium, en latín). Llegó a ser tan célebre que los andalusíes del Garb al-Andalus solían cantar la hermosa casida las noches de luna llena[ii]. Incluso algún autor[iii] ve en el canto del Llanto de la Paloma el origen “del tono lúgubre de ciertas endechas que aun ahora cantan de noche en el campo los andaluces[iv]”. Otros opinan que esta elegía fue fuente de inspiración para que Jorge Manrique compusiese en el siglo XV su famosa Coplas a la muerte de su padre[v]. 

Añade igualmente Conde[vi] que la canción del Llanto de la Paloma y otras composiciones del prestigioso poeta andalusí, Ibn Zeydum, se hicieron tan célebres que 300 años después “se cantaban y sabían de memoria en los palacios de los Sultanes de Arabia y de Persia”, aludiendo al escritor y viajero sirio Ahmed Arabsya[vii] (1389-1450) quién en su historia de Timur cuenta que un Sultán del Turkestan, autor de hermosas poesías “cantaba á su amada versos que hacían olvidar las poesías zeidunias”. 

El pasaje de la obra de Arashah donde se hace referencia a las poesías zeidunias es el siguiente[viii]:

             EL SULTAN KAHLIL REGRESA DE LOS REINOS DE ANDAKAN Y BUSCA A SU TÍO SHAH RUKH Y JUEGA CON QUE TORRE*

Entonces el sultán Chalil (Khalil) permaneció en este lugar y en las fronteras de Turkestán escribiendo en persa poemas de despedida de su amada (Sada Mulca/Shadi Mulk) y componiéndole versos que hacían olvidar las canciones zeidunias, y allí le contó su viaje y lo que le había sucedido por deseo del ausente y aflicción, de modo que con violento afecto le rompió el corazón y soltó sus riendas, hasta que el cansancio de una estancia más larga en ese el país lo traspasó; por eso sacudió el borde de su manto y reuniendo a sus lacayos y su caballo, se lo llevó a su tío, marchando por el camino principal.


* Un juego de palabras, tomado del juego de ajedrez


El Sultán Khalil (1384-1411)

   Esta tradición de la propagación de las canciones de Ibn Muhamad, sobre todo el Llanto de la Paloma, en los palacios de Persia y Arabia fue recogida posteriormente en tratados de historia de la música como el de Mariano Soriano Fuertes[ix]: 


“Aunque de las canciones de Mohed, músico poeta y visir del rey de Córdoba, con especialidad la llamada Llanto de la Paloma, juntamente con otras no menos escelentes compuestas por el andaluz Zaydan, no se cuentan tamañas maravillas como las referidas por la música de Alfarabi; con todo, su celebridad fue tan grande, que llegaron hasta la Persia, y se oían con admiración en los palacios de los sultanes, trescientos años después de haberse compuesto, como lo afirma Ahmed Arabsyah en su historia de Tamerlan, diciendo que este conquistador, siendo muy amante de la música, gustaba mucho de que cantasen en su presencia las canciones compuestas por un príncipe del Turkestan, porque eran tan excelentes que casi hacían olvidar las Zaidanas”.

  

2. ETIMOLOGÍA DEL VOCABLO ÁRABE GUADALHAMAM


El español o castellano es una lengua romance que tiene su origen en el latín hablado, conocido como latín vulgar, que se propagó en la Península Ibérica a partir del siglo III a.C. tras su conquista por Roma. Con la caída del Imperio Romano el latín culto decayó y el latín vulgar fue evolucionando en cada provincia en diferentes dialectos hispanos que darán origen a las lenguas romances de la Península Ibérica. Tras la invasión musulmana, la Península quedó dividida en dos zonas: al-Andalus y los Reinos Cristianos. En al-Andalus, se hablaba, por un lado, por los cristianos que vivían en el territorio musulmán y se arabizaron sin convertirse al Islam, el dialecto conocido como romance andalusí o mozárabe; y por otro lado, las diferentes hablas árabes que trajeron consigo los conquistadores. Mientras, en los territorios cristianos, el latín evoluciona y surgen varios dialectos romances: catalán, aragonés, asturiano-leonés, gallego y castellano.

 

En Al-Andalus con el paso del tiempo, la interacción lingüística entre los dialectos romances de la Península Ibérica y los dialectos árabes dará lugar al árabe andalusí, de uso cotidiano entre la población, que coexistirá con el árabe clásico o culto usado en los documentos oficiales, literarios y científicos.

 

Todo este proceso histórico, cultural y lingüístico fraguado durante más de 7 siglos de presencia musulmana en Al-Andalus ha quedado reflejado en una abundante y rica toponimia de raíces árabes. Es el caso del topónimo objeto de este artículo: Guadalhamam.


El nombre árabe con el que era conocido el Valle de las Palomas nos lo encontramos en los textos árabes del siglo XII en su forma culta: WADI L-HAMAM, es decir como la escribieron los autores andalusíes en sus escritos y composiciones poéticas. Sin embargo, en las trascripciones de los documentos castellanos del siglo XIII aparece con diferentes grafías: HUDAYMIN[x], HUYDHAMINA[xi], HUIT HUMINA[xii], HUIDFAMINA[xiii], HUID-HAMIMA[xiv].

 

Una diversidad de formas que puede responder a:

  • la evolución fonética del vocablo en el dialecto andalusí
  • la pronunciación dialectal del vocablo por los habitantes de esta zona 
  • al registro del término por los escribanos, asesorados por los “moros sabidores”, en los textos originales
  • las posteriores transcripciones y traslados realizados por los escribanos de los documentos originales
    La palabra Guadalhamam tiene como étimo el vocablo árabe الحمام وادي (wadi al-hamam), un hidrónimo compuesto por los términos وادي (wadi, “río”) y الحمام (al-hamam, “paloma”).

    Para esclarecer el significado y ubicar geográficamente el topónimo procedemos al análisis etimológico y semántico de sus dos componentes.


    El segundo componente del vocablo Guadalhamam, es al-hamam, الحمام es decir, “palomas”, genérico, en castellano. Cuando se refiere a paloma individual la palabra árabe es hamamaحمامة ,, de aquí que lo encontremos escrito como hamema, hamina, hamin, humina, amina, aymin.

 

Existe también el vocablo homófono Hammam, con doble “m”, حمام que se refiere a baño, terma, fuente termal…, significado que Saavedra otorgó intencionadamente al término árabe para ubicar en el entorno de Paterna el topónimo (Valle de los Baños), dada la abundancia en la zona de manantiales de aguas medicinales.

 

Por otro lado, el componente determinante Guada (Wadi) ha sido traducido con varios significados: río, cañada, valle, depresión…, lo que abre el abanico de posibles ubicaciones del topónimo.

 

Para profundizar en la etimología de este término seguimos a Elías Terés[xv], gran especialista en hidronimia hispanoárabe que ha estudiado los topónimos relacionados con el agua recopilados de los textos árabes sobre Al-Andalus.

 

En la documentación andalusí destacan dos vocablos empleados más frecuentemente para designar corrientes de agua naturales de mayor o menor caudal, es decir, ríos o arroyos: an-narh y al-wadi.

 

An-narh, según Terés, se usa como un sustantivo genérico con el significado de “río” o “corriente de agua”. En cuanto a la palabra árabe al-wadi, refiere que en la antigua Arabia designaba el cauce o lecho que se abre en terreno quebrado, entre alturas laterales, cauce a menudo seco o con agua intermitente. Posteriormente su uso se extendería a diversas regiones de Asia y África, sobre todo en Marruecos donde viene a nominar tanto a cauces o depresiones como a corrientes de agua perennes, es decir, ríos.

 

Aunque Terés admite que ambos términos se usan indistintamente para denominar un río, anota que al estudiar las más de 200 denominaciones de ríos recopilados de las fuentes árabes sobre Al-Andalus, Narh- se emplea con mayor frecuencia para designar nombres de ríos situados por encima del Macizo Central, y Wadi para los situados al sur de este accidente geográfico, es decir, en la zona más arabizada lingüísticamente, siendo por tanto una expresión más andalusí.

 

Por otro lado, el arabista, al analizar los diccionarios hispanoárabes distingue alguna diferencia más entre ambos términos. An-narh es traducido comúnmente como “río”, “arroyo” y en general como “agua corriente”, pudiéndose ser ésta, natural o artificial. En cuanto a la voz al-wadi refiere que

 

“se interpreta por 'depresión entre montes y cerros' que sirve de cauce o salida a una corriente de agua, 'valle', 'cauce de un río', y de aquí también, 'río' o 'arroyo', por lo que se aplica para denominar cursos de agua de grande o exiguo caudal perenne, así como cauces pluviales o intermitente o aún lechos secos o parajes de agua subálvea, o bien depresiones varias del terreno de grande o reducida dimensión”.

 

Por tanto, al-wadi haría referencia tanto a río o como a su cauce seco natural (valle o depresión del terreno), por donde fluye el agua cuando llueve.

 

La voz árabe al-wadi sufrió un proceso evolutivo durante siglos y hoy en día contamos con una extensa nómina de hidrónimos peninsulares que han conservado el componente Guad- o sus variantes.


En árabe clásico, el artículo determinativo “al-” era preceptivo en la construcción del vocablo al-wadi, pero en árabe andalusí dialectal el artículo no solía emplearse. Por otro lado, la pérdida de la «–i» final, de manifiesto ya en lengua árabe arcaica y posteriormente en distintos dialectos norteafricanos, se extendió por al-Andalus quedando incorporado el vocablo Wad al lenguaje coloquial hispanoárabe con el significado de río. Un vocablo que los escribanos cristianos al transcribirlo en los textos medievales solían convertir en Guad- o Guada- y que es la forma léxica que con mayor fuerza se fijó en el romance y están vigente hoy día en la hidronimia peninsular junto a otras variantes como Gad- , Ga-, Guat-, Huad-, Huat-, Goat-, Gud-, Gut-, Got-, God-, Od-.

 

Así mismo la voz hispanoárabe Wad sufrirá modificaciones, por efecto de la llamada imela o cierre vocálico, fenómeno fonético en el que el sonido de la vocal «a» en determinadas circunstancias pasa a «e» en un primer grado, Wed, y posteriormente, en un segundo grado, a «i», Wid. Esta evolución del étimo (WadWedWid), es el origen de numerosos hidrónimos encabezados con las siguientes grafías: Güed-, Huet-, Uet-, Vuet-, Hueit-, Oid-, Uyt-, Güid-, Güit-, Huid-, Huit-, etc.

 

    En documentos medievales, sobre todo en los repartimientos y deslindes de términos, los escribanos transcribían los vocablos mozárabes al castellano con gran variedad de formas, y así en un mismo texto se pueden encontrar diferentes grafías del mismo nombre, como es el caso de nuestro topónimo. Incluso en los dos deslindes del siglo XIII en que se hace referencia al WADI-L-HAMAM con sus distintas formas hispano-andalusíes, encontramos igualmente otros hidrónimos derivados de la raíz Wad con distintas grafías Hoyo Afufux ,Huyalbuntum, Guadalvacate, Guadalquese y Huyd Manco, Huyt Alilis y Huit Alhaçar.

 

Casiri en la reseña biográfica que hace de Abu Muhammad en su obra sobre los poetas andalusíes, transcribe el topónimo WADI-L-HAMAM como VADILHAMAN, en latín Columbarum Vallum, es decir, Valle de la Palomas. Le da por tanto el significado de “valle” al étimo “vadil-“, “wadi-l-“, “wadi al-“.


Terés Sádaba refiere que voces que contienen guad- o guat-, de al-wadi, pueden confundirse a veces con las de raíz latina “vadum” con el significado de `vado´, quizás por haberse confundido la G con la V, debiéndose aceptar, aunque con cierta precaución, que en la raíz latina puede verse el origen de algunos nombres que presentan la forma guad o guat. El mismo tratamiento pudo sufrir el término romance “Val” del latín ”vallis”, `el valle´. Apunta Terés, que en algún momento el hispanoárabe Wád pudo influir en palabras derivadas del latín “vallis”, aunque ve indicios de que un romance Val de… sea la sustitución o adecuación de un primitivo Wád. Y ofrece un ejemplo muy a propósito a nuestro topónimo, la del río Wadi-l-Hammam, hidrónimo de la comarca de Guadix (Granada), citado en la crónica del rey Pedro I de Castilla del siglo XIV como Val de Alhama, pudiendo por tanto hacer referencia a río o a valle. Podría ser el caso de nuestro WADI-L-HAMAM, que Casiri transcribe como VADILHAMAN, y por ello traduce con “Valle de las Palomas”, aunque se trata de un hidrónimo como veremos a continuación que hace referencia a un río y por extensión a su valle.       

Otros autores como Velazquez Basanta[xvi] traducen el topónimo Wadi-l-hamam como Cañada de las Palomas.



[i] CONDE, J.A. Descripción de España de Xerif Aledris conocido por el Nubiense. Madrid. 1799. Impr. Real. Págs. 167-168

[ii] CONDE, J.A. Historia de la Dominación de los Árabes en España. Tomo III. Madrid. Imp. de García. 1821. Págs. 8-10.

[iii] LORENZO VILLANUEVA, J. Poesías escogidas. Dublin.1833.. Impr. T. O´Flanagan. Pag. XI

[iv] Llama la atención el paralelismo entre estos cantos tristes, melancólicos, afligidos… con el tono y la temática de las Peteneras, cante flamenco con origen precisamente en Paterna de Rivera.

[v] MÉNDEZ BEJARANO, M. Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia. Tomo III. Sevilla. 1925. Tipografía Girones. Pág. 174.

[vi] CONDE, J.A. Descripción de España de Xerif Aledris conocido por el Nubiense. Madrid. 1799. Impr. Real. Págs. 167-168

[vii] Kitab 'aga'ib al-amqdur fi ahbar Timur = Ahmedis Arabsiadae Vitae & rerum gestarum Timuri, qui vulgo Tamerlanes dicitur, historia. / [Ed. et praef. instr. Jacobus Golius]. Lugduni Batavorum : ex Typographia Elseviriana, 1636.

[viii] Kitab Aja'ib al-maqdur fi akhbar Timur / ta'lif Ahmad ibn Arabshah = Ahmedis Arabsiadae Vitae et rerum gestarum Timuri, qui vulgo Tamerlanes dicitur, historia / latine vertit et adnotationes adjecit Samuel Henricus Manger ; tomus II. pars posterior. Leovardiae : apud H. A. de Chalmot, 1767-1772. Texto paralelo árabe-latín. Pág. 775

[ix] SORIANO FUERTES, M.: Historia de la Música Española desde la venida de los Fenicios hasta el año de 1850. Tomo I .Madrid. Ed. Martin y Salazar, 1856. Pág. 84.

[x] ANASAGASTI VALDERRAMA, A. M. Y RODRÍGUEZ LIANEZ L.: Medina Sidonia en la Baja Edad Media, historia, instituciones y documentos. Medina Sidonia, 1994, pp. 159-162.

[xi] Ibidem

[xii]  GONZÁLEZ JIMÉNES, M. (Ed.): Diplomatario Andaluz de Alfonso X. El Monje Caja de Huelva y Sevilla. Sevilla, 1991pp.440-443. Documento nº 416: Cuéllar, 3 de Agosto de 1274. Alfonso X aprueba el deslinde de términos entre Jerez, Lebrija y Arcos, efectuado por su hijo don Alfonso Fernández.

[xiii] BARTOLOMÉ GUTIERREZ. Deslinde 1274

[xiv] Memorial Histórico Español. T II. Pág. 301.

[xv] TERÉS SÁDABA, E.: Materiales para el estudio de la toponimia hispanoárabe. Tomo I. Nómina fluvial. CSIC. Instituto Filología. Departamento de Estudios Árabes. 1986

[xvi] VELÁZQUEZ BASANTA, F.: Ib Wazir Abu Bark en Biblioteca de al-Andalus Nº 5: De Ibn Sa’ada a Ibn Wuhayb, Jorge Lirola Delgado (ed.), Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, Almería, 2007, pp. 599

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