El pasado lunes, día 22 de julio, se inauguró en el Museo Etnológico y Etnográfico de Paterna de Rivera, la Exposición de Carteles de la Bienal de Flamenco de Sevilla, acto que contó con la presencia del Director de la misma, D. Antonio Zoido, y a la que asistieron las autoridades locales y personas vinculadas con el mundo del flamenco de la localidad, entre otras.
La Bienal de Sevilla es protagonista de la nueva edición del Concurso internacional de Cante por Peteneras de Paterna de Rivera, un festival dispuesto a traspasar las fronteras de la provincia de Cádiz el próximo sábado, cuando los finalistas participen en una gala que, presentada por el periodista Jesús Vigorra, tendrá en las voces de Mayte Martín y Arcángel un argumento magnífico para apuntalar el poderío flamenco de la tierra del Perro de Paterna, Rufino, El Niño de la Cava y la figura mítica de Dolores la Petenera.
El comisario del concurso, Fernando Gallo, ha preparado junto al Ayuntamiento de esta localidad de la campiña gaditana una semana cultural complementaria que arranca el lunes, con la inauguración de una muestra de carteles de la Bienal de Sevilla (a la que está dedicada la cita) que acogerá el museo etnográfico de Paterna y contará con la presencia del director Antonio Zoido.
Pero quizá lo más llamativo del programa es el homenaje a la cantaora onubense Rocío Márquez, que el próximo jueves se convertirá en la primera mujer artista distinguida con la Medalla de Oro de la Petenera desde que, en 1972, se creara el concurso internacional para preservar y estimular el cante de esta tierra.
A Rocío Márquez se la condecora por haber incorporado consecutivamente cantes por peteneras en sus tres últimos proyectos discográficos, el más reciente Visto en el Jueves. A Antonio Zoido le hace especial ilusión el que uno de esos álbumes, Diálogos de viejos y nuevos sones, resultado de una investigación sonora junto al violagambista Fahmi Alqhai y su grupo, se estrenara en la Bienal (entonces dirigida por Cristóbal Ortega) y haya girado por el mundo con la Accademia del Piacere. "Fahmi y Rocío ahondaron en ese disco en las diversas interacciones que parecen sustentar el cante por peteneras y en su vínculo con la rica tradición oral y romancera de Andalucía. Supieron poner el foco en los patrones antiguos de la música popular española y en algunas letras de peteneras que se hacen eco de la suerte de los conversos obligados a ocultar su fe en los tiempos de la Inquisición", glosa Zoido.
Rocío Márquez, según destaca Gallo, ha grabado distintas formas de la petenera: la petenera-soleá, la preflamenca junto con los Alqhai y la petenera grande que popularizó La Niña de los Peines, que es la que registra en su último disco. El investigador y biógrafo del Perro de Paterna señala asimismo la ligazón del palo flamenco con la capital andaluza. "Pastora Pavón hizo una versión demorada y magistral de la petenera bailable que se había puesto de moda en la Feria de Sevilla y contribuyó a que este cante cobrara nueva vida".
Sobre los orígenes de la petenera hay teorías muy diversas e incluso dispares y la raíz preflamenca pudo estar en la música sefardí, en el canto gregoriano e incluso en el folklore americano, pues no faltan localidades al otro lado del Atlántico como Petén (en la frontera de Guatemala con México) que se atribuyen el nombre y la génesis, según lo cual se trataría de un cante de ida y vuelta que entró en la Península a través de Cádiz. En todo caso, los escritos de Demófilo lo vinculan ya a Paterna de Rivera y, ante el mundo, será la figura mítica de una cantaora afincada en la localidad, Dolores la Petenera, de cuya existencia no se conserva documento alguno, la que exprese el carácter indómito de un estilo muy difícil. "Se ha hablado mucho de que la petenera era un cante con mal fario pero muchos artistas lo rehuían por su dificultad, lo que hace aún más relevantes las aportaciones actuales de Rocío Márquez", coinciden Zoido y Gallo.
Para el próximo sábado a partir de las 22:00 en el IES Paterna se prepara una velada muy especial tras un reñido concurso del que quedaron semifinalistas los intérpretes África Granados y Antonia Acuña, Cati Sevillano, El Perrito, El Seguiriya, Juanito Berrocal, Moreno de la Isla y Pepe Alconchel. En su primera edición ganó el premio de cante por peteneras el artista de Los Palacios Manuel Orta, más conocido por sus sevillanas. "Compitió mientras estaba cumpliendo el servicio militar en San Fernando, por lo que hubo que prestarle una chaqueta para que no subiera al escenario vestido de marinero", recuerda Fernando Gallo.
Jesús Vigorra oficiará como maestro de ceremonias de una final donde Mayte Martín, que grabó hace 20 años una inolvidable petenera en su disco Querencia, rubricará la fama "que la hizo, mucho antes que Rosalía, ser la cantaora catalana que rompió moldes en el flamenco y se saltó todas las fórmulas", elogia Zoido. También habrá un momento especial durante la final del concurso para disfrutar de la voz de Arcángel, "otra figura valiente que se ha implicado en tantos campos y ha estudiado muchísimo", continúa el director de la Bienal.
Son muchos los grandes cantaores que se han aproximado en las últimas décadas a la petenera, además de los referentes de Paterna de Rivera, cuyos estilos están tan presentes en el concurso. Fernando Gallo recuerda ahora a José Menese, Carmen Linares e incluso a Enrique Morente, una figura tutelar para Arcángel y del que quedan imágenes cantando por peteneras en el cine español. No menos importante es la aportación de la gaditana Carmen de la Jara, que el miércoles ilustrará la conferencia del respetado flamencólogo Guillermo Boto sobre la contribución de los toreros gaditanos al flamenco.
Paterna: las víctimas de la represión ya tienen un lugar visible en el cementerio
Enterrados los 10 vecinos recuperados de una fosa común
“Te prometí que nadie más iba a pisotearles”. Así se dirigía Juan Luis Vega -presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Paterna de Rivera- a su padre Luis Vega. Este instante se produce ante el monolito donde se han alojado los restos de diez personas, ocho hombres y dos mujeres, que cuatro años antes fueron recuperados de una fosa común. La sublevación del 18 de julio de 1936, origen de la Guerra Civil española, arrebató la vida de más de 40 vecinos de Paterna de Rivera, entre ellos la madre y el padre de Luis Vega (Catalina Sevillano y Francisco Vega), o María Silva Cruz ‘La Libertaria’.
En la Universidad de Granada se realizaron los análisis de identificación genética, buscando concordancias entre los restos óseos procedentes de la fosa y ADN de posibles familiares. No se pudo determinar la existencia de vínculo familiar entre ambas muestras, lo que no ha impedido que las diez personas recuperadas de la fosa hayan recibido el homenaje y reconocimiento de su pueblo. Las osamentas fueron individualizadas en diez cajas en el centro cultural V Centenario. Y desde estas dependencias municipales fueron portadas hasta el cementerio local por familiares de represaliados, allegados y representantes del municipio.
Las cajas se alojaron en la base del monolito emplazado justo donde existía la fosa común. Sobre el basamento se erigen dos manos de bronce esculpidas por Jesús Cuesta Arana: una masculina con el puño cerrado y una femenina sujetando un libro. Una alegoría sobre “el vigor, la fuerza… pero también la libertad”, en palabras de su autor. En la parte frontal se inserta una placa con una reflexión de José Saramago: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizás no merezcamos existir”.
Tras la ceremonia de inhumación se sucedieron diferentes intervenciones, ya en el exterior del cementerio. Tomaron la palabra la responsable del servicio de Memoria Histórica y Democrática de Diputación, Lucía Trujillo; el alcalde de Paterna de Rivera, Andrés Díaz; su antecesor en el cargo, Alfonso Caravaca; la concejala María de los Santos Sevillano; Juan Luis Vega; Rosa Pérez Gil, hija de Juan Pérez Silva y nieta de La Libertaria; el arqueólogo Jesús Román, que dirigió la recuperación de la fosa de Paterna; el historiador José Luis Gutiérrez Molina; Andrés Traverso, nieto del concejal Andrés Traverso, también asesinado en 1936 y responsable de la secularización del cementerio; la presidenta de la asociación Nuestra Memoria, Paqui Maqueda; el presidente del Foro por la Memoria de El Puerto, Rafael Gómez Ojeda; y el escultor Jesús Cuesta Arana.
En los últimos años Paterna de Rivera ha homenajeado, con el voto unánime de su Pleno municipal, a los alcaldes y a la comisión gestora de la Segunda República. Vecinos como María Silva y su marido Miguel Pérez Cordón también tienen su presencia en el viario público. Desde el domingo 14 de julio de 2019 las víctimas ya tienen un lugar visible en el cementerio.
Imágenes del entierro en Paterna de Rivera
Duelo
Juan Luis Vega coloca una flor
entierro en Paterna_las cajas ante el pueblo
entierro en Paterna_Lucia Trujillo
Luis Vega ante el monolito_plano general
Luis Vega ante las cajas
Luis Vega mira la escultura
entierro en Paterna_Luis Vega sentado en el cementerio
entierro en Paterna_Luis y Juan Luis Vega salen del cementerio
Público
Rosa Perez Gil
Paterna de Rivera entierra a diez vecinos recuperados de una fosa común
Muchas lágrimas se han desprendido por los rostros de familiares y allegados de aquellos ocho hombres y dos mujeres que fueron sacados hace 83 años de sus casas, y por tener unos ideales sindicales o políticos distintos, terminaron con un tiro en la cabeza.
Es lo que le ocurrió al alcalde republicano de Paterna de Rivera, Antonio Traverso Fernández. Un 23 de julio de 1936, la conocida como la noche de los tiros, se lo llevaron de su casa. Su nieta, Isabel Molina, y su nieto, Andrés Traverso, llegado expresamente desde Francia, relataron la historia que sufrió su abuelo, y la que les contó muchas veces su abuela, “tras ser vilmente asesinado, lo sacaron de su casa, le pegaron dos tiros y no se supo nada más, ni siquiera dónde estaba enterrado”, relataba emocionada su nieta. “han pasado 80 años, pero estamos celebrando que podemos darle un entierro digno”, dijo.
Familiares y allegados sostienen las cajas con los restos de los diez vecinos que han sido plenamente identificados 83 años después de su muerte violenta. / Manuel Aragón Pina(Paterna de Rivera)
Al igual que a esta persona, durante esos días de julio de 1936 se llevaron a muchos otros, unos 40, cuyos nombres son recordados desde hace unos años en un monolito colocado junto al tanatorio y frente al cementerio.
Ahora, ocho hombres y dos mujeres que han sido identificados a través de las pruebas de ADN cotejadas en Granada con la saliva de sus familiares. Unas pruebas que han servido para identificar plenamente a unos y donde no se ha podido asegurar plenamente, con un índice superior al 90% de que fuesen el padre, la madre y el tío de Luis Vega, el paternero que señaló el lugar donde había una fosa común en el cementerio. Tras extraerse esos restos, se ha creado un mausoleo, en el que reposan dignamente los restos de aquellos represaliados que se han convertido en un símbolo para Paterna de Rivera.
El hijo de Luis Vega, Juan Luis, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica portaba una de las pequeñas cajas en la que iban los restos de estas personas. Junto a él otros hombres y mujeres, familiares y allegados, guardaron un escrupuloso silencio a las puertas del Edificio V Centenario que fue roto por un aplauso de los presentes, vecinos, algunos sindicalistas y republicanos que soportaban banderas de la CNT y la República.
Tomaron una calle que les llevaba directamente al cementerio. Cada caja llevaba encima una rosa blanca que fue colocada en una maceta. Uno a uno esos restos fueron colocados en el interior de mausoleo construido para la ocasión y sufragado por la Junta, la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Paterna.
Luis Vega llora ante el monumento realizado por Jesús Cuesta Arana. / Manuel Aragón Pina(Paterna de Rivera)
Las lágrimas se hicieron más patentes, junto con los abrazos que muchos de los presentes intercambiaron antes de que Luis Vega, retirase las sábanas que ocultaban el monumento realizado por el escultor, Jesús Cuesta. Dos manos que salen del tronco de un árbol, donde también hay rosa y espigas de trigo, un trabajo que le encargó hace unos años Javier Giraldez, entonces director general de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía. Tembloroso, y con los ojos cargados de lágrimas, Luis Vega decía “tanto hemos luchado para tener una vida mejor”. Su hijo Juan Luis se le acercó y le dijo” “hace 41 años te lo dije, que ya no iban a pisotear más a nadie”.
Ya en el exterior del cementerio, y junto al monolito que recuerda a las 41 personas represaliadas en Paterna, intervinieron, entre otros, el alcalde Andrés Díaz, la diputada de Memoria Histórica y Democrática, Lucía Trujillo, el ex alcalde Alfonso Caravaca, además de Rosa Pérez Gil, la nieta de María Silva Cruz La Libertaria.
Sus palabras, embargadas por la emoción expusieron que los niños tienen que saber lo que aquí pasó en España, “quedan aún muchas heridas abiertas, no queremos ni venganza ni odio, queremos justicia y verdad”. En esa misma línea se mantuvo Juan Luis Vega, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, quien lamentó que ningún jefe de estado o presidente del gobierno se haya dirigido a su padre para decirle “Luis, perdón”. A esto añadió que “es injusto que en el siglo XXI, la Democracia y la Justicia que tiene España nos desampare, yo creo que esto no es justo”.
En los últimos años Paterna de Rivera ha homenajeado, con el voto unánime de su Pleno municipal, a los alcaldes y a la comisión gestora de la Segunda República. Vecinos como María Silva y su marido Miguel Pérez Cordón también tienen su presencia en el viario público. Desde el domingo 14 de julio de 2019 las víctimas ya tienen un lugar visible en el cementerio.