domingo, 23 de febrero de 2025

EL GUADALHAMAN: UN ENCLAVE PRÓXIMO A PATERNA DE RIVERA INSPIRADOR DE POETAS ANDALUSÍES (1)



INDICE 

1. El Valle de los Baños, errada traducción del topónimo andalusí Wadi l-hamam 

 2. El Guadalhamam y el poema “Llanto de la Paloma” en la historiografía 

3. El Guadalhaman en el Kitâb al-hulla al-siyara de Ibn Al-Abbar 

4. Los Banu Wazir y las casidas al “Llanto de la Paloma 

a.      Abu Muhammad Sidray Ibn Wazir

b.     Ibn Wazir, Abu Bakr

c.      Ibn Wazir, Abu Muhammad

5. El Wadi l-Hamam en un poema del poeta granadino al-Kutandi (siglo XII)

6. El “Llanto de la Paloma”, canto célebre en los palacios de Arabia y Persia

7. Etimología del vocablo árabe Guadalhamam 

8.     8. Localización del Valle de las Palomas

9. El Valle del Rio Salado de Paterna, enclave histórico y arqueológico 

a. El Camino de Jerez a Alcalá de los Gazules.

b.La Torre de Sera

c. Los «Caños de Hercoles», el tramo del acueducto romano de Los Arquillos

d.Despoblado de Los Arquillos

e. Sepultura megalítica de Las Alcobainas

f.  El camino de Arkus a Medina Ibn Salim

g. El hisn Batarna, una fortaleza andalusí de la cora de Saduna

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Mi agradecimiento al arabista y doctor en Arte y Humanidades Miguel A. Borrego Soto, experto en la historia del Jerez andalusí, por facilitarme las biografías de los Banu Wazir y sus casidas y por las aclaraciones sobre el topónimo Wadi al-hamam; a Fernando Velázquez Basanta, Catedrático Emérito de Estudios Árabes e Islámicos de la UCA, por la información proporcionada y a la profesora del IES Paterna, Patricia Fernández, por la traducción del texto en latín de Casirí

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1.      EL VALLE DE LOS BAÑOS, ERRÓNEA TRADUCCIÓN DEL TOPÓNIMO ANDALUSÍ WADI L-HAMAM

En las reseñas históricas sobre Paterna de Rivera se suele indicar que el territorio en torno a su núcleo urbano y a la cercana Gigonza era conocido durante la época islámica como el “Valle de los Baños”, dada la abundancia de manantiales de aguas minerales de la zona. La referencia se la debemos a Marcos Ramos Romero[i] quién sitúa a Paterna en lo que un autor árabe llama el Valle de los Baños,en el camino de Medina al Guadalete, vía Écija, que fue el camino seguido por Tariq y Muza, antes de pasar el Guadalete”, deduciendo que “el autor árabe que da este dato debió ser de la zona o conocerla muy bien”. 

Ramos Romero se documenta en la obra de Eduardo Saavedra, La Geografía de España del Edrisi, reproducida en el n.º 37 de la publicación Textos Medievales[ii] en 1974, pero que ya había aparecido un siglo antes en varias entregas del Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid[iii] y como recopilatorio en una memoria[iv], ambos en 1881.

 Saavedra hace un análisis crítico de la obra de al-Idrisi (1.100-1.172) correspondiente a la Península Ibérica a partir de la traducción de Dozy/Goete[v] proponiendo la localización de los topónimos que menciona el geógrafo ceutí, comparando y rebatiendo las propuestas de otros arabistas e investigadores que con anterioridad la habían estudiado. 

Cuando se ocupa del fragmento donde Idrisi describe el camino terrestre de Algeciras a Sevilla: 

Quant á la seconde route (la route par terre), elle est comme             il suit: 

D´Algéziras on se rend á ar-Rataba, puis a la rivière de Barbate, puis á Faisana, où est une station, c´est un grand village où se tient un marché et dont la population est considérable; puis à la ville d´Ibn-as-Salim; puis à la montagne qui porte le non de Mont; puis à Aslouca, village où est une station; puis à al-Madain, puis à Dzirad al-hibala, station; de là à Seville une journée[vi]. 

Saavedra trata de demostrar que la ciudad de Ibn-as-Salim, o Ebn Açalim como él transcribe, no es otra que Sidonia, la actual Medina Sidonia, basándose en numerosos autores árabes (Ajbar Machmúa, Ebn Adarí, el Cartás, Ebn Álatir, Yacut, Rasis, Ebn Alcutía o Ebn Jaldún), quienes en sus respectivas obras aluden a la ciudad de Sidonia. Aporta como prueba concluyente un pasaje de un manuscrito de Ebn Alabar donde se refiere que el llamado valle Guadalhamam se hallaba entre Arcos y Medina Ibn Salim sugiriendo que si la palabra o grafía الحمام se transcribe como hammam y se le da el significado de baños, dicho valle habría que ubicarlo en la zona donde se encuentran los de Paterna y Gigonza, precisamente entre Arcos y Medina Sidonia. Pero el arabista tarraconense señala que la grafía árabe الحمام también se transcribe como alhamam cuyo significado es el de palomas o tórtolas, que es el que propiamente le dan los diferentes traductores de este texto de Ibn al-Abbar, como veremos más adelante. He aquí el fragmento de Saavedra: 

 “Áspero era el camino seguido por el audaz capitán mahometano, y por eso prefirió Muza un año después marchar por Medinasidonia, en dirección a los llanos de Jerez. ¿Cuál de estos dos caminos es el que describe Edrisi para ir de Algeciras a Sevilla?. Para resolver esta cuestión es preciso determinar primero la situación de la ciudad de Ebn Açalim (ابن أسلم  مدينة) que no es otra que la misma Medinasidonia, según adivinó, más que acertó, Rodrigo Caro. Repugna Dozy que Sidonia sea, entre los árabes, otra cosa que una comarca o provincia, desorientado en esto por el error del P. Flórez, que colocaba en Jerez la mal llamada colonia asidonense, restituida hoy a su verdadero sitio con el testimonio de las lápidas pertenecientes al municipio cesarino. Si esto no basta para convencernos de que Sidonia ha sido siempre ciudad que ha conservado su antiquísimo nombre, los mismos escritores árabes suministran la prueba cuando le dan tal condición; así el Ajbar Machmúa (pág. 15), Ebn Adarí (II, 15), y el Cartás (pág. 92), como Ebn Álatir (v, 390) y Yacut, sin dejar en olvido el moro Rasis, que conmemora las ruinas de sus antiquísimos monumentos. Indicio de ser esta la ciudad de la prole de Açalim ofrece Ebn Alcutia cuando dice (pág. 97), que los de esta estirpe estaban domiciliados en Sidonia; y demostración plena de ello se encuentra al leer en EIbn Jaldún que esa ciudad fue la primera en ganar Muza al entrar en campaña. El mismo arzobispo Don Rodrigo, en quién Dozy se apoya para sostener sus apreciaciones, da otro argumento en pro de lo que yo entiendo, al llamar a Medinasidonia Civitas salva, pues con ello no hizo sino traducir, como si fuera adjetivo el nombre propio سالم , que tiene la significación de integer, salvus. Pero un pasaje de Ebn Alabar (pág. 242) disipa todas las dudas que pudieran quedar, diciendo que el valle الحمام وادي (guadalhamam) se hallaba entre Arcos y la ciudad de Ebn Açalim. Si a la palabra الحمام se le da la equivalencia de tórtola o paloma, no resulta nada a favor ni en contra de la tesis, pero si se entiende como baños, saltan a la vista los de Paterna y Jigonza, precisamente situados entre Arcos y Medinasidonia. Más no se apuran con esto los argumentos; pues en las campañas de Aben Juzaf, rey de Marruecos, en Andalucía, referidas en el Cartás, se hace mérito de esta ciudad, primero en la marcha de un ejército desde Vejer a Jerez, y luego otra marcha análoga a la misma plaza de Jerez, tan obstinadamente asediada por el príncipe merinita. Idéntico indicio suministra otra marcha de Jerez a Vejer, citada por Ebn Hayán.” 

Aunque Saavedra tergiversó intencionadamente el significado de la palabra árabe haman para dar más fuerza a su argumentación, no erró sin embargo al situar el Guadalhaman en el entorno de Paterna, entre Arcos de la Frontera y la ciudad de Ibn As-Salim (Medina Sidonia). 

Por tanto, debemos entender que el Gualdalhaman, como recoge el autor del texto original, hace referencia al Valle de las Palomas y no al Valle de los Baños, como propuso interpretar ex profeso Eduardo Saavedra. Surgiría otra controversia en cuanto a la traducción de la palabra árabe Guada (Wadi) a la que se le da varios significados: río, valle, depresión, cañada…; de la que trataremos más adelante. 

2.      EL GUADALHAMAM Y EL POEMA “LLANTO DE LA PALOMA” EN LA HISTORIOGRAFÍA

 El topónimo Guadalhaman aparece citado en varias obras del siglo XVIII y XIX, aunque con diferentes variaciones o alteraciones en su nombre como consecuencia de la transliteración de la palabra árabe original (Wadilhamima, Wadilhaméma, Wadilhama), haciendo referencia al Valle de las Palomas y a una bella elegía que un célebre poeta árabe compuso al oír el dulce y triste arrullo de una torcaz al pasar por este lugar; una casida conocida entre los andalusíes como el Llanto de la Paloma. 


Así en 1791 Fermín Arana de la Varflora[vii] en Hijos de Sevilla Ilustres en santidad, letras, armas, artes, ó dignidad hace una pequeña semblanza del autor del poema Gemido de la Paloma

Abdalla Ben Mohab ben Vazir Abu. Mohamad fue mui instruido en las Artes liberales, y gobernó la Provincia de Alcaser, en la que según el Nubiense se contenían las Ciudades de Ebora, Badajóz, Sarissa, Merida, Cantarassaif, y Coria. Quando Abdalla formaba grandes Proyectos, ganaron los christianos aquella Provincia el año de la Egira de 614, y quedó, preso con otros muchos Árabes. Logró huirse de la prisión, y se retiró á Marruecos donde obtuvo la dignidad de Gobernador. Escribió elegantísimos versos entre los quales un Poema intitulado: Gemidos de la Paloma (c)

 

(c) Bibliot. Arab. Hisp. tom. 2. fol. 132. 

José A. Conde en Descripción de España de Xerif Aledris conocido por el Nubiense (1799)[viii] sitúa el Wadilhamima (Valle de las Palomas) en Guadarrama (Madrid), y nos detalla la historia del poema Llanto de la Paloma del visir de Sevilla Abdallá Ben Moheb:

 

El mismo Conde, veintidós años después, en Historia de la Dominación de los Árabes en España (Tomo III. 1821)[ix], ubica ahora el Valle de las Palomas en la Provincia de Cádiz refiriendo que el “wali (Abu Bakr) pasando por un ameno valle que llaman Wadilhaméma que está entre Arcos y Medina Aben Zelim oyó el triste y dulce canto de una torcaz, y compuso los bellos versos del llanto de la paloma”. El pasaje completo es el siguiente: 

CAPITULO II.

Continuan las guerras de los Muztimes. El rey Jaime toma las islas de Mallorca, Menorca é Ibiza. Muere Almamun. 

“Con la ausencia del rey Abu Aly Almamun, y con la pasada victoria y felices sucesos de Murcia todo parecía ya llano á los que seguían el bando de Aben Hud, y como entendiese que el wali de Sevilla, hermano de Abu Aly, había juntado gente y venia contra ellos, partieron á buscarle. El wali de Sevilla juntaba gentes en Algarbe, y sabiendo que Aben Hud se disponía contra él se valió de los Cristianos de Galicia para que le auxiliasen, y con toda su caballería vinieron á tierra de Mérida, y se juntaron con los caudillos de Cide Abu Abdala, y allí cerca de Alhanje se encontraron los de Aben Hud con ellos, y trabaron sangrienta batalla, y quedaron vencidos los caudillos de Cide Abu Abdala y sus auxiliares, y se acogieron á Mérida. Abdala ben Muhumad ben Wazir que había sido wali de alcázar Alfetah que se llamaba también alcázar de Abidenis que ocupáran entonces los Cristianos con Montanchis y otros fuertes, y su hermano Abderraman también, se acogió á Mérida. En ella había muchos esforzados caballeros Almohades, pero muchos más de los afectos al partido de Aben Hud, y por industria de estos fueron aquella noche entregados por traición á los caudillos del rey Aben Hud. Fue esta sangrienta batalla de Mérida en principio del año seiscientos veinte y nueve (1632) (1). De vueltas de la frontera de Algufia llevaron á los dos caudillos Abdala ben Muhamad ben Wazir y á su hermano Abu Omar Abderraman á Sevilla su patria, y en ella la plebe alborotada los atropello á pesar de su mérito y nobleza, y los acuchillaron y despedazaron, no con poco sentimiento del rey Aben Hud que apreciaba mucho á Abderraman Abu Omar por su erudición y admirable ingenio. Este fue el que glosó la excelente canción elegiaca de su padre Abu Becar. Cuéntase que este wali pasando por un ameno valle que llaman Wadilhamèma que está entre Arcos y Medina Aben Zelim oyó el triste y dulce canto de una torcaz, y compuso los bellos versos del llanto de la paloma que los de Algarbe suelen cantar de noche á la luz de la luna. Otros dicen que este ínclito caudillo Abu Omar y su hermano murieron alanceados de orden del rey Aben Hud poco tiempo después cuando este príncipe pasó desde Marruecos á tierra de Granada con poderosa hueste. En esta expedición se vinieron á su partido todos los alcaides de aquella tierra, y fue recibido con aclamaciones de alegría y de triunfo en la ciudad, y en ella dicen que le presentaron á estos dos caudillos Almohades que iban presos sufriendo con admirable constancia su adversidad, y luego los mandó matar, que ni sus virtudes propias ni la celebridad del padre pudieron evitar el irrevocable decreto del hado, y acabaron alanceados de orden de un príncipe que se preciaba de humano y amante de las letras.

(1) En Alcoday seiscientos veinte y siete, por error.”

En 1833 Joaquín Lorenzo Villanueva[x] en su obra Poesías escogidas señala también como autor de El Llanto de la Paloma a Abu Bakr, padre de Abderraman Abu Omar: 

“Con ser tantos los poetas célebres que tuvo aquella península cuando era en ella vulgar la lengua latina; todavía es mayor el número de los árabes que cultivaron la poesía durante su dominación. Conocida era ya entre los árabes el arte poética antes de Mahomed: algunos creen que fueron poetas antes que los siros. Pero desde la Egira (ó fuga de Mahomed) comenzó á hacer entre ellos grandes progresos la poesía, los cuales describe el árabe del siglo XIII. Abi-Baker, uno de los Almohades de Sevilla, en una obra que se conserva en la biblioteca del Escurial, intitulada, Tesoro de los Poetas, donde hace un juicio comparativo de los antiguos y modernos.

 

De estos árabes orientales heredaron su afición á la poesía los naturales de nuestras provincias; muchos de los cuales descendían de la corte de los califas de Damasco, célebre por su cultura, y por los literatos que en ella florecieron. No tienen número los poemas que escribieron los árabes de Córdoba, Sevilla, Granada, Murcia, Valencia, y Sétabis. Probable es que pereciese gran parte de estas obras en la quema de ochenta mil códices árabes que el indiscreto zelo redujo á cenizas en Granada después de su conquista. La multitud de poemas que se salvaron de aquella catástrofe, y se conservan en el Escurial, causa admiración a los doctos estrangeros que visitan aquella biblioteca. En un solo códice escrito de mano de Abi-Baker se hallan canciones de 72 poetas: en otro las hay de más de 130. De esta especie de coleciones hay varias. De este mismo árabe sevillano es la excelente elegía El llanto de la Paloma, que los árabes de la Bética cantaban de noche á la luz de la luna. De donde acaso nació el tono lúgubre de ciertas endechas que aun ahora cantan de noche en el campo los andaluces.

 

Escritores árabes de elegías y odas se cuentan en el Escurial hasta 29 muchos de ellos comparables a Horacio, como dice el siro-maronita Casiri (a), asegurando que en el escrutinio que hizo de los códices árabes del Escurial halló una casi innumerable multitud de poetas.

 

(a)    Casiri, Bibl. Hisp. Arábico. Escurialensis, t. 1. p. 128.” 

Carlos Romey[xi] en 1841 (Historia de España, Tomo III) recogiendo el relato histórico de Conde transcribe el topónimo como Wadilhama: 

“Con la ausencia del emir El Mamun, y con la última victoria y las novedades de Murcia, todo aparecía ya rendido á Ebn Hud para sus secuaces; más noticiosos de que el walí de Sevilla, hermano de El Mamun, está en marcha contra ellos, le salen al encuentro. Trae el Sevillano soldadesca del Algarbe, y en contraresto de los preparativos de Ebn Hud, acude á los cristianos de Galicia, quienes llegan á Mérida con su caballería y se incorporan con los caudillos de Cid Abu Abdalá. Tropiézanse junto á Albanche, traban sangrientísima batalla, y vencidos los aliados, tienen que guarecerse en Mérida; y con Abdalá, que había sido walí en Alcázar el Fetah ó Abydanes, ocupado á la sazón, como también Montanches por los cristianos, se retira igualmente su hermano Abd el Rahman. Había allí muchos gallardos jinetes almohades, pero preponderaban los afectos al partido de Ebn Hud, y estos últimos se amañaron tan eficazmente, que en la misma noche entregaron traidoramente sus compañeros á los jenerales del mismo Ebn Hud. Ocurrió aquella reñidísima refriega de Mérida en 629 (oct. ó nov. de 1231) (1). Al regreso de la raya de el-guf, trajeron ambos caudillos Abdalá ben Mohamed ben Wazir y su hermano Abu Omar Abd el Rahman á Sevilla, donde, á pesar de su mérito y nobleza, la plebe los atropelló, acuchilló y destrozó, muy á despecho del emir Ebn Hud, quien apreciaba muchísimo á Abd el Rahman por su injenio y erudicion, y por glosador de la peregrina cantinela elejíaca de su padre Abu Bekr. Cuéntase que dicho walí, al transitar por una vega amenísima, llamada Wadilhama, situada entre Arcos y Medina ben Zelim, oyó el arrullo suave y melancólico de un torcaz, y compuso los hermosísimos versos del quejido de la paloma , que los de Algarbe suelen cantar á la claridad de la luna. Dicen otros que el esclarecido caudillo Abu Omar y su hermano múrieron alanceados por disposición de Ebn Hud, de allí á poco, en su vuelta de Murcia á Granada con hueste poderosa; en cuya espedícion se le incorporaron á porfía los alcaides todos del país, aclamándole triunfalmente el vecindario de la ciudad, en donde dicen que le presentaron entrambos jenerales prisioneros, quienes sobrellevaban su adversidad con asombrosa entereza, y los hizo degollar ó alancear ejecutivamente, desentendiéndose de la nombradía del padre y de las prendas de los hijos, y dando cumplimiento á su fatal destino un príncipe que se preciaba de humano y de literato.”                                                  

Nicolás Rabal[xii] sitúa erradamente el Valle de las Palomas, al que llama Walamira, en Benamira (Soria): 

“En las historias árabes se cuenta que el poeta Aben Celin, de paso por el valle de Walamira, hoy Benamira, oyó el canto del torcaz, e inspirado en él, compuso unos célebres versos titulados Llanto de la paloma, que los árabes solían cantar de noche a la luz de la luna.” 

Autores portugueses como Oliveira Parreira[xiii] también se hicieron eco de las figuras de Abu Bakr  Sidray y su hijo Abdallah y el célebre Llanto de la Paloma:

Mario Méndez Bejarano (Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia. Tomo III. 1925[xiv]) atribuye erróneamente el poema a Abu `Amar ´Abd al-Rahman, hermano de Abu Muhammad `Abd Allah, y refiere que glosó una renombrada elegía a su padre que imitó Jorge Manrique en sus famosas Coplas a la muerte de su padre: 

3.126.— Abu 'Umar 'Abd-al-Rah'man. Excelente poeta nacido en Sevilla. Era hijo del gran poeta Abu-l Baka y glosó la renombrada elegía de su padre, que ya era muy conocida entre musulmanes y cristianos, y más tarde la imitó Jorge Manrique. «Cuéntase que este walí, pasando por un ameno valle, oyó el triste y dulce canto de una torcaz y compuso los bellos versos del llanto de la paloma, que los del Algarbe suelen cantar de noche a la luz de la luna. (Conde, IV parte, c. II.)

Después de la batalla de Mérida (629 de la hégira, 1232 J. G.) sucumbió de muerte violenta; según unos, arrastrado por la plebe; según otros, alanceado por orden del rey Ibn Hud.” 

Vemos por tanto que fueron numerosos los autores que recogieron en sus obras la historia del muy célebre canto y poema entre los andalusíes “Llanto de la Paloma”.



[i] RAMOS ROMERO, M. Paterna de Rivera. Ed. Diputación de Cádiz. 1983. Págs. 18, 70 y 74

[ii] UBIETO ARTETA, A. Idrisi. Geografía de España. Textos Medievales, 37. Ed. Anúbar. Valencia, 1974. Págs. 67-152. El pasaje que hace referencia al Valle de los Baños en Pág. 77

[iii] SAAVEDRA, E. La geografía de España del Edrisi. Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid. Tomo X. 1881. pp. 249-255 y 376-387; Tomo XI. pp. 102-115. El pasaje que hace referencia al Valle de los Baños en el Tomo X Año VI Mayo 1881, págs. 378-379

[iv] SAAVEDRA, E. La geografía de España del Edrisí. Madrid. Imprenta Fortanet. 1881. Págs. 13-14

[v] DOZY, R; DE GOEJE, M.J. Edrisi. Descripción de l’Afrique et de l’Espagne par Edrisi. Leyden, 1866.

[vi] Ibídem Págs. 214-215

[vii]ARANA DE LA VARFLORA, F. Hijos de Sevilla Ilustres en santidad, letras, armas, artes, ó dignidad” Número 1º. Sevilla. 1791. Impr. de Vazquez e Hifalgo. Pag. 8.

[viii] CONDE, J.A. Descripción de España de Xerif Aledris conocido por el Nubiense. Madrid. 1799. Impr. Real. Págs. 167-168

[ix] CONDE, J.A. Historia de la Dominación de los Árabes en España. Tomo III. Madrid. Imp. de García. 1821. Págs. 8-10.

[x] LORENZO VILLANUEVA, J. Poesías escogidas. Dublin.1833.. Impr. T. O´Flanagan. Pag. XI

[xi] ROMEY, C.: Historia de España desde el tiempo primitivo hasta el presente. Tomo III. Barna. 1841. Impr. De A. Bergnes y Cia. Págs. 117-118

[xii] RABAL, N.: Soria por. Serie España. Sus monumentos y artes- Su naturaleza e Historia. Barcelona. Ed. de Daniel Cortezo. 1889. Pág. 504.

[xiii] OLIVEIRA PARREIRA, A. M.: :Os Luso-Arabes (scenas da vida mussulmana no nosso país). Tomos 2. Typographia e Stereotypia Modena, 1898. Págs. 272-275

[xiv] MÉNDEZ BEJARANO, M. Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia. Tomo III. Sevilla. 1925. Tipografía Girones. Pág. 174. 


viernes, 12 de julio de 2024

LOS PERROS DE LA CASTA CALERO DE PATERNA

Durante el siglo XIX la familia Calero de Paterna gozo de gran celebridad y reputación en toda España como criadores de extraordinarios caballos de pura raza española. Igualmente los perros de caza de la casta Calero fueron de los más destacados en Andalucía, como se recoge en estos documentos que insertamos.


Periodico"El Guadalete" de 28 de Junio de 1862

El Guadalete. 28 de Junio de 1862

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El Campo  Nº 15.  1 de Julio de 1877

Artículo "La caza de conejos" de Adolfo Derqui y Campos



Descripción Geográfica é Histórica de la Provincia de Cádiz / Por Don Hermengaudio Cuenca y Arias. – Cádiz : Imp. de la Revista Médica de D. Federico Joly, 1879
CUENCA Y ARIAS, Hermengaudio






domingo, 23 de junio de 2024

RESUMEN HISTÓRICO LITIGIOS ENTRE PATERNA Y ALCALÁ

PERIÓDICO "EL ESTADO" 17 de Marzo de 1857 

Comunicado firmado por Manuel Lozano y José Caleros importantes agricultores y ganaderos paterneros, en contestación a una nota de presa de algunos vecinos de Alcalá de los Gazules aparecida en el periódico LA DISCUSIÓN el 4 de Diciembre de 1856, sobre la cuestión de la mancomunidad de pastos entre ambos municipios



sábado, 4 de mayo de 2024

EL TRATADO DE PEÑA ARPADA DE 1285 (y 3)

 UN ACUERDO DE PAZ ENTRE EL REY SANCHO IV Y EL EMIR DE MARRUECOS ABU YUSUF



PEÑA ARPADA, IMPORTANTE ENCLAVE ARQUEOLÓGICO


    A unos 6 km. de Paterna de Rivera, en la margen izquierda de la carretera comarcal CA-5092 que se dirige a Alcalá de los Gazules, y en su término municipal, se levanta una gran formación de roca caliza del Periodo Jurásico de 226 m. de altura, que domina visualmente todo el territorio circundante. En ella se encuentran restos de una construcción castral de lo que parece ser una torre atalaya de época andalusí, dado los materiales arqueológicos hallados en su entorno.

    Su altura y privilegiado emplazamiento permiten el dominio visual de un amplio territorio y el control de importantes vías naturales de comunicación que trascurren a sus pies. Este peñasco calizo que destaca en el paisaje y ofrece refugio, defensa natural, recursos líticos, manantiales salobres y proximidad a cursos de agua, fue un lugar especialmente atractivo para el asentamiento humano desde época prehistórica.

    Un equipo de prestigiosos arqueólogos inspeccionó Peña Arpada en 2011 constatando evidencias materiales de ocupación humana desde el IV milenio a.C. hasta la Edad Moderna-Contemporánea, documentando tres importantes registros arqueológicos: una explotación minera postpaleolítica, un asentamiento ibérico-turdetano y una construcción castral medieval. Sus investigaciones y conclusiones fueron dadas a conocer en el N.º 42 de la Revista Almoraima[i].

1. Explotación minera post-paleolítica

    Geológicamente la formación se asienta en masas arcillosas yesíferas del Trías de las que emerge un gran dique de roca volcánica (ofita), y un pliegue vertical de calizas marmóreas y dolomías jurásicas que constituyen el promontorio rocoso conocido como Peña Arpada.

Corte estratigráfico Peña Arpada. P. Chauve. 1968

    Las ofitas o doleritas son las únicas rocas ígneas en la provincia de Cádiz, que aparecen asociadas a terrenos margo-yesíferos del Triásico. Durante la época triásica (251-201 m.a.) en la zona de depósito de las arcillas con yesos, se produjo la intrusión de magmas que ascendieron hacia la superficie a través de profundas fracturas dando origen a las llamadas ofitas. En la fase de plegamiento alpino los sedimentos arcillosos del Trías fueron empujados y las antiguas “chimeneas” de las rocas ofíticas se fragmentaron y trasladaron de su emplazamiento original. Por ello las ofitas afloran hasta la superficie, o alojadas muy cerca de ella, entre las rocas sedimentarias del trías, desarraigadas de las masas magmáticas de las que se alimentaron en su momento[ii].

    Por su dureza y alta resistencia al desgaste han sido utilizadas en la producción de útiles pulimentados a lo largo de la Prehistoria. Las canteras de ofitas fueron explotadas también más recientemente como áridos para la construcción de carreteras y caminos, balasto en las vías férreas, tapias, represas en torrenteras, etc.[iii]

    En la ladera oeste de Peña Arpada surge un gran dique de roca volcánica (ofita) sobre el que se estableció durante el periodo postpaleolítico un área minera destinada a la obtención útiles “para procesar productos alimenticios, como molinos de mano abarquillados, morteros, además de paletas, percutores y mazas mineras para la extracción de otros materiales, algunos probablemente relacionados con las extracciones de sal[iv]”. Este tipo de mazas se relaciona además con la extracción y preparación de limonitas o piritas ferruginosas, u ocres para pigmentos. Asociados a la explotación minera de ofitas, Giles et al. localizaron un taller de industria lítica de sílex, que ha sido datado en el periodo de transición del Neolítico al Calcolítico. Igualmente, en los suelos de los abrigos abiertos entre las peñas y en la propia área del filón de ofitas, han documentado fragmentos de cerámica a mano (galbos) que por su aspecto técnico atribuyen a la Edad del Cobre.


Útiles de roca de ofita (Fotos de Blog CH´USAY y Blog Entre Abulagas y Caíllos)

    En los terrenos arcillosos yesíferos del Triásico surgen afloramientos de aguas salobres que se relacionan con salinas asociadas a explotaciones ganaderas y asentamientos de poblaciones prehistóricas e históricas. Al Oeste de Peña Arpada, próximo a la cañada Real Marchantiega, existe una surgencia salobre y vestigios de antiguas salinas, explotadas probablemente desde la misma Prehistoria Reciente hasta la Edad Moderna. Giles et al. opinan que algunas de las mazas y percutores mineros de la explotación minera de ofitas pudieron estar relacionados con la actividad de extracción de sal y su transformación.
Silex (Fotos Blog Entre Abulagas y Caíllos)

    Los mismos arqueólogos han hallado, esparcidos por los descobijos del dique de ofitas, delgados filones de mineral ferruginoso, detectando entre este mineral algunos restos de escorias de fundición que indicarían otra actividad de extracción y explotación relacionados con la producción metalúrgica.

    Los expertos apuntan la concordancia que existe entre los asentamientos estables, los manantiales salobres, las vías pecuarias y los afloramientos rocosos de ofitas para la elaboración de las herramientas líticas.


2. Asentamiento púnico-turdetano

    Como novedad de la investigación llevada a cabo por Giles Pacheco et al. en Peña Arpada, señalan el establecimiento de un asentamiento púnico-turdetano evidenciado a través de la presencia en la zona de cerámicas (ánforas, fundamentalmente de producción local o regional) y otras vajillas de diversa tipología, cuya cronología inicial podría abarcar desde finales del s. IV al II a. C. La presencia de envases comerciales y la dispersión de los hallazgos, demuestran, según los investigadores, la existencia de un pequeño asentamiento rural de tipo subsidiario, dependiente de alguno de los oppida conocidos en la comarca como Mesa del Esparragal (Lascuta), Gigonza (Saguntia) o Medina Sidonia dedicado a la explotación agropecuaria que complementaría con la explotación de las salinas que surgen entre los yesos y arcillas del Trías en los pies de la peña.

Fragmento de ánfora púnica (Giles et al. Avance al estudio...)

    Este asentamiento habría que ponerlo en relación con el yacimiento arqueológico de Peña Batida o Batía situado a uns 3 km. al oeste, en el que se detectaron materiales de época orientalizante o ibérica del siglo IX-VIII a.C y pudo tener pervivencia hasta época romana[v].

Peña Batía en primer término con Peña Arpada al fondo


3. Estructuras arquitectónicas medievales

    Giles et al. han detectado en Peña Arpada restos arqueológicos de época medieval de tres categorías:

A) Estructura defensiva. En la cima de la peña se conservan restos edilicios de una “estructura defensiva constituida por una torre cuadrada con una dependencia en su base y restos de muros que se asientan sobre la misma roca caliza”. Desde la misma se visualiza un amplio territorio hacia la vertiente S y NW, estando resguardada al E por las crestas de caliza que se alzan por encima.
Resto de la torre andalusí de Peña Arpada. (Foto Web Fortificaciones de España)

    La construcción, en muy mal estado de conservación y con escasas estructuras murarias en pie, está realizada con la piedra caliza del lugar. En el flanco sur conserva una puerta con arco de medio punto que da acceso a una pequeña habitación cubierta con bóveda de cañón. En el interior del lienzo oeste se descubren, muy deteriorados, los vestigios de una escalera.

Habitáculo con bóveda de cañón ((Foto Web Fortificaciones de España)

    Exteriormente los arqueólogos observan dos tipos fábricas. Una mampostería irregular con bloques de mediano tamaño y enripiada que se adapta a las irregularidades del afloramiento rocoso, cuyo relleno interior está constituido con piedras de diferentes tamaños en una matriz de abundante argamasa. Y un segundo paramento con un grosor de 1,65 m formado con bloques de mayor tamaño y un mortero de arena y cal muy compacto.

  Los investigadores aludidos encuentran paralelismo en algunos aspectos edilicios con otras fortificaciones cercanas como Torre del Esparragal, Castillo de Torrestrella o Castillo de Berroquejo, ubicados en la zona fronteriza establecida en el siglo XIII con al-Andalus.

B) Otros restos constructivos. En la peña igualmente se localizan ladrillos toscos de 23,5 x 7 x 0,4 cm. de arcilla roja y amarilla, cuyas superficies conservan restos de la mezcla (cal y arena grisácea) empleada para su utilización mural, y que probablemente pertenecieron a otras estructuras arquitectónicas. El que las balsas de las salinas al pie de Peña Arpada estén construidas con este mismo tipo de ladrillo, hace posible que pueda haber una correlación temporal entre ambas construcciones.

C) Cerámicas. Se localizan un conjunto de producciones de barros rojizos y pastas finas a torno que, según los arqueólogos citados, pudieran pertenecer a vasos de época andalusí.

Restos cerámicos Peña Arpada (Foto de Blog CH´USAY)


4. Salinas de Peña Arpada

    Próxima a la Cañada Real Marchantiega, al oeste de Peña Arpada, aflora una surgencia de aguas salobres entre dos bloques de yeso. A escasos metros y siguiendo su cauce y la cañada en dirección a la carretera Paterna-Alcalá, Valiente et al.[vi] detectaron numerosos restos de ladrillos de pastas rojas y verdosas-amarillentas y fragmentos de cerámica de pastas rojas a torno muy erosionadas. En el mismo cauce localizan alineaciones y pavimentos de ladrillos que atribuyen a balsas dedicadas a la explotación de la sal. Destacan los arqueólogos que las dimensiones, barros y desgrasantes de estos ladrillos son similares a los hallados junto a la torre de Peña Arpada, lo que apuntarían a una producción limitada y estacional de sal de época islámica para autoconsumo de una pequeña población rural dedicada a la explotación ganadera.

    En cuanto a las cerámicas que hallaron en el mismo lecho del arroyo, a causa de su alta erosión, no encuentran tipologías claras de vasos cerámicos. Sí detectan cerámicas hechas a mano de características postpaleolíticas, similares a las cerámicas a mano encontradas en el hábitat prehistórico de Peña Arpada, indicando que han llegado allí por arrastre desde la cima de la peña.

Vestigios del enlosado de las balsas de la salina de época andalusí (Foto Blog CH´ÚSAY)


    La cerámica histórica medieval (galbos, bases y asas) del lecho del arroyo, es similar a las cerámicas islámicas halladas en el entorno de la torre ubicada en la cima de la peña

    Apuntan los investigadores la existencia de otras torres y castillos con dominio visual sobre las vías agropecuarias como Torre de Esparragal, Berroquejo o Torrestrellla. La torre de Peña Arpada controlaba la actual Cañada Real Marchantiega, que llegaba a Saguntia (Gigonza) y comunicaba al sur con las vías de comunicación de Medina, así como el antiguo camino de Jerez a Alcalá. Al Norte, entre Peña Arpada y Torre de Esparragal discurre otras importantes vías pecuarias, la Cañada de os Yesos y de la Miranda. A sus pies, en la cara norte y este, serpentea el rio Álamo.

    Todos estos hallazgos parecen apuntar a la existencia de un asentamiento rural andalusí al abrigo de una pequeña estructura castral.


EL TOPÓNIMO PEÑA ARPADA O PEÑA HARPADA

    El peñón de roca caliza que destaca en el paisaje entre Paterna y Alcalá recibe el nombre de Peña Arpada, Harpada, Arpá y, comúnmente entre los vecinos de Paterna y Alcalá como Peña Jarpá (aspirando la h) o Peñarpá.

    El Nomenclátor Geográfico de Andalucía (NGA) , cuya fuente de partida es la toponimia incluida en el Mapa Topográfico de Andalucía 1:10.000, recoge el topónimo como Peña Arpada.

    Según el Diccionario de la RAE (2014) Arpado, -da o también Harpado, -da es un adjetivo que significa “que remata en dientes pequeños como de sierra”.

    En el Diccionario de Autoridades (Tomo III. 1732) encontramos el adjetivo farpado, -da con el significado de “lo que remata y está cortado en farpas”. Las farpas según el mismo diccionario son “las puntas cortadas al canto de alguna cosa, como se ponen en cierta especie de banderas o estandartes”. El mismo diccionario en su tomo IV (1734) recoge una acepción del verbo harpar con el significado de “cortar en puntas alguna cosa”.

    Por tanto, el topónimo Peña Arpada hace referencia a un peñasco que remata en puntas, en alusión a las crestas o farallones calizos que caracterizan su morfología y lo distingue en el paisaje.

    Giles et al. no descartan que Peña Arpada o Harpada sea producto de la transcripción al castellano de un orónimo del tipo Sajra o su sinónimo Binna (romance pinna – “peña”).

    Además de los diferentes códices de los siglos XV al XVII, que recogen La Crónica de Sancho IV, el documento más antiguo en el que localizamos el topónimo Peña Harpada es el Privilegio en que se concede Tempul a Jerez de la Frontera en 1313, ratificado en 1333[vii], en el que Peña Arpada aparece como punto de referencia con respecto a la mojonera:

“...desde el mojón que está en la cumbre que está sobrel canno de Ercules do parte término Jerez con Arcos e con Alcalá e ende en adelante hasta otro mojón do se ayunta el Arroyo de la fuente de Gigonça al Arroyo de la Salina y el otro mojón cabo delante que está encima de la cantera de Gigonça que ha ojo a Penna Harpada e a la Bastida e otro mojón adelante está a par de Gigonça la Vieja, cerca del camino que va de Arcos a Alcalá y el otro mojón adelante está en esta Cabeza grande que está entre Gigonça la Vieja e Pajarete y el otro mojón adelante está en la Cabeza pedregosa cerca de una cueva de un yeso e el otro mojón está en la cumbre del Cerro de Fraja e va cabo adelante por la cumbre fasta el Puntal de la Sierra de las Cabras e va el otro mojón a un castellar antiguo como vierte aguas a Burnet...

    A principios del siglo XVI nos consta Peña Arpada como dehesa concejil de Alcalá de los Gazules, que fue usurpada por los Señores de la villa:

«...que por cuanto el Adelantado nuestro Sr. D. Pedro Henriquez y el señor Adelantado su hijo D. Francisco Henriquez que santa gloria ayan llevaron los frutos y rentas de las Dehesas de yerba de Paterna y las Cobatillas y la del Aguijón y Cermeño y de la Palmosa y Xaubtor y renta de bellota de los montes de esta su villa y las rentas del Almojarifazgo y carnicería y montaracía y aceite y jabón y almotacenazgo de esta su villa y pan de renta de los donadíos y asientos de tierras, hasta el día de oy se han rasgado y fecho en los términos de esta dicha Villa que son los de yuso expresados conviene a saber: el donadío y asiento de tierras que es en las Buytreras que alinda con los pozos de Diego Benites y con la casa que hizo Juan Domingues el viejo, alcayde que fue de Tempul, y con termino de Medina; y el otro donado de tierras que alinda con este dicho donadío y con la Bastida; y otro donadío que alinda por la una parte con el Higuerón y por la otra parte con la Dehesa Concejil de la Pena Arpada; y otro asiento y donadío que fue sacado de las tierras de Juan Jimenes de Medina, que alinda con el arroyo de la Cueva del Gato y con la Dehesa de la Pena; y otro donadío en Cortegana que alinda con termino de Paterna y de Gigonza; y otro asiento y donadío en Álamo, alindado con Cabeza Aguda y con las tierras de Alonso de Estrada; y otro donadío es junto con este y alinda con la Fuente de la Higuera; e otro asiento e donadío que alinda con estos dos antes deste y con el Lomo de Alcohola; y otro asiento y donadío que es en el Alamyllo, que alinda con dicha dehesa de la Pena Arpada; y el otro donadío es a la Fuente la Higuera alinda con Cabeza Aguda por la una parte y por la otra con el Álamo; e otro asiento y donadío es que alinda con la Cabeza de los Porquerizos y con el monte de Maina y con el Alamo, y con la Dehesa Concejil de Notares; [viii]...

El rey Sancho IV (Mss. Egerton 289)

    Por tanto, teniendo en cuenta que:

· Los cronistas árabes sitúan el lugar de la reunión y del tratado de paz entre Sancho IV y Ben Yusuf en un castillo o fortaleza próxima al río Guadalete,

· Ibn Abi Zar en “Rawd al-Qirtás” indica que el encuentro tuvo lugar en Hisn As-sajrat, es decir, el Castillo de la Peña, lugar al que llegaron Sancho IV desde Jerez y Abu Yusuf, desde Algeciras,

· El Sajrat andalusí suele ser un pequeño recinto fortificado ubicado en la cima de altos escarpes rocosos, adaptado al relieve, casi inaccesible, con una torre y un aljibe como elementos defensivos, que servía de refugio temporal a guarniciones y cuya misión principal era la de vigilancia y servir de refugio temporal a guarniciones. Unas características que se ajustan perfectamente al enclave castral de Peña Arpada,

· Los textos castellanos sitúan la reunión entre ambos soberanos en un lugar cercano a Jerez, que muchas crónicas denominan Peña Farpada o Harpada,

· El término Peña Farpada se repite en numerosos manuscritos de la Crónica de Sancho IV; ocupando algunos una posición de gran relevancia en las ramas superiores del stemma,

· En la cima de Peña Arpada se conservan restos edilicios de una estructura defensiva de lo que parece ser una torre atalaya de época andalusí, 

se puede deducir que el encuentro y pacto acordado el 21 de octubre de 1285 entre el rey castellano Sancho IV y el emir de Marruecos, Abu Yusuf, tuvo lugar en Peña Arpada, en el actual término municipal de Alcalá de los Gazules.

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Tras evidenciar la importancia geológica, arqueológica, histórica, etnográfica y natural de Peña Arpada, Giles Pacheco y colaboradores proponían que Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules, Junta de Andalucía y Asociaciones de la comarca abordaran un proyecto de protección y conservación de este extraordinario enclave, así como su inclusión  en un itinerario dentro de las vías medioambientales y culturales de la provincia de Cádiz.

Pero para avanzar en el conocimiento sobre el pasado y riqueza que encierra Peña Arpada, documentar las huellas de las distintas culturas que se asentaron en su entorno y preservar tan importante patrimonio cultural, creemos preciso llevar a cabo estudios históricos e investigaciones arqueológicas así como emprender trabajos de restauración y conservación de los elementos y estructuras constructivas de época andalusí, que con el paso de los siglos  acusan un estado ruinoso. Se hace necesario por tanto, una intervención que garantice su conservación, acondicionamiento y protección y proyectos de difusión y divulgación entre la ciudadanía para una mayor concienciación y sentido de pertenencia.

Peña Arpada se encuentra situada en un espacio geográfico con un singular patrimonio histórico y arqueológico muy desconocido y poco estudiado. En su entorno se hallan significativos enclaves arqueológicos como Gigonza, Mesa del Esparragal, Peña Batía, Las Correderas, los Santos Nuevos, etc. que certifican la importancia que tuvo esta zona en la Antigüedad.

Tras la pandemia de Covid de 2020 asistimos a un auge del turismo, adquiriendo un protagonismo creciente el turismo rural, en el que los viajeros muestran un mayor interés por el medio ambiente y el patrimonio rural. Igualmente se ha producido un incremento de las actividades deportivo-lúdicas en el medio rural como senderismo, rutas en bicicleta, paseos a caballo,  excursiones educativas,  observación de animales, fotografía, etc.

Uno de los mayores atractivos del medio rural es su extraordinario patrimonio natural (paisajes, flora, fauna, geología, vías pecuarias, hidrología…) y cultural (arquitectura tradicional, monumentos, elementos etnográficos, gastronomía, fiestas, tradiciones, artesanía…).

Ante los problemas de baja natalidad y disminución de población de las áreas rurales con la consiguiente reducción de los servicios básicos y calidad de vida de sus habitantes, el turismo rural contribuye al desarrollo social y económico y  promueve la preservación del medio ambiente y el patrimonio cultural.

Parte fundamental del patrimonio de los pueblos que conforman la comarca interior de la Janda (Alcalá de los Gazules, Medina Sidonia, Paterna de Rivera y San Jose del Valle) es su valioso legado arqueológico, amenazado, desprotegido y sometido a expolio y abandono por la desidia y desinterés de las administraciones públicas que deben velar por su protección y salvaguarda. La falta de iniciativas institucionales, de interés científico y de apoyo  económico, abocan a estos bienes  culturales a la ruina e incluso, a su desaparición.

El estudio, investigación, puesta en valor y difusión del patrimonio arqueológico puede suponer un importante incentivo para el desarrollo económico, cultural y turístico de los pueblos de la comarca interior de la Janda.

Tenemos algunos ejemplos exitosos en la  provincia de Cádiz de recuperación y puesta en valor del patrimonio arqueológico como los proyectos de Escuelas Taller en Zahara de la Sierra, Vejer, Chiclana, El Puerto de Santa María, Espera o Arcos de la Frontera. En la misma comarca de la Janda contamos con destacadas intervenciones en el patrimonio arqueológico. Medina Sidonia, con Salvador Montañés a la cabeza, ha sido pionera desde hace más de 30 años en realizar excavaciones arqueológicas sistemáticas que han permitido descubrir, recuperar y sacar  la luz un imponente patrimonio desde a prehistoria hasta a la alta edad media, que atrae actualmente a numerosos visitantes, siendo hoy día uno de los pueblos más turísticos de Cádiz. En Alcalá de los Gazules se han realizado excavaciones y restauración en la torre el homenaje del Castillo,  en la Fuente romana de Salada, en el complejo  hidráulicos de la calle Alfonso X, así como enel yacimiento de la Edad del Hierro de Taramilla, la ermita mozárabe del Jautor o la necrópolis de Paraje de Monte Bajo del Neolítico hasta los comienzos de la Edad del Bronce. En 2014, el proyecto Aqva Dvcta, encabezado por el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Cádiz, Lázaro Lagóstena, se marcó como objetivo e poner en conocimiento de la sociedad el acueducto romano Tempul-Gades y divulgar sus valores históricos, culturales, patrimoniales y territoriales. En San José del Valle Gigonza Aventura ofrece desde hace varios años un novedoso proyecto de ocio educativo con el propósito de dar a conocer la historia de Gigonza y ofrecer la experiencia de vivir las distintas épocas que han pasado por este enclave a través de visitas teatralizadas y visitas guiadas.

    El patrimonio arqueológico, junto al histórico, artístico, monumental y natural, son importantísimos recursos para el progreso económico y social del medio rural. Para su puesta en valor, las administraciones públicas, las instituciones académicas y educativas, las entidades económicas, los ciudadanos y las asociaciones culturales han de involucrase conjuntamente para acometer, desarrollar y financiar  proyectos que contribuyan al progreso y desarrollo turístico y cultural de las poblaciones  de la Janda Interior.

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Mi agradecimiento al Doctor en Letras D. Pablo Enrique Saracino, profesor  de Literatura Española de la Edad Media en la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, quien tuvo a bien proporcionarme generosamente las copias de las crónicas no disponibles en las Bibliotecas digitales.



En las fotografías insertas de otras Web se indica la página de donde se han obtenido, habilitándose un enlace a la misma. Si existe algún titular de los derechos sobre estas fotografías y desea que sean retiradas, basta con que nos lo indiquen por medio del correo electrónico.


NOTAS

[i] GILES PACHECO, F. ; VALIENTE CÁNOVAS S. ; GILES GUZMÁN F. ; GUTIÉRREZ LÓPEZ J. M.: Avance al estudio de una explotación minera postpaleolítica de ofitas (doleritas) para elementos de molienda y pulimentados en Peña Arpada (Alcalá de los Gazules, Cádiz).  Almoraima: revista de estudios campogibraltareños,  Nº. 42, 2011, págs. 117-142

[ii] LUJÁN MARTÍNEZ, M.; GRACIA PRIETO, J.; JORDÁN LÓPEZ, A.; DOMÍNGUEZ BELLA, S.; SÁNCHEZ BELLÓN, Á.: Geología del PN de los Alcornocales en torno a Alcalá de los Gazules. Geologuía 15. Cádiz. 2015

[iii] J. M. GUTIÉRREZ MAS, S. DOMÍNGUEZ-BELLA, J. P. MORAL CARDONA, “Introducción al estudio de las rocas ofíticas de la provincia de Cádiz”, Tavira: Revista de Ciencias de la Educación 5, 1988, 131-144.

[iv] VALIENTE CÁNOVAS, F. GILES PACHECO y GUTIÉRREZ LÓPEZ, J. Mª: «Manantiales salinos y afloraciones de ofitas: evidencias geoarqueológicas en la Prehistoria del interior de Cádiz», RIPARIA 1 (2015), pp. XXXX. http://hdl.handle.net/10498/17xxx

[v] FERNÁNDEZ BARBA, R. Y CÍSCAR MALIA, J.J.: “Actuación arqueológica preventiva, control arqueológico de los movimientos de tierra, del proyecto de conducción de agua a Alcalá de los Gazules del abastecimiento a la Zona Gaditana. Paterna de Rivera y Alcalá de los Gazules, Cádiz”, Anuario Arqueológico de Andalucía 2006, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Sevilla, 2010, pp. 342-359.

[vi] VALIENTE CÁNOVAS, S. GILES PACHECO, F. MINGORANCE RUIZ, J.A. SANTIAGO PÉREZ, A.:  Salinas de la Hoya y de la Peña de Arpada. Alcalá de los Gazules”.  PátinaNº. 17-18, 2014, págs. 187-209

[vii] AMJF, Histórico Reservado, Cajón 11, nº 6, Año 1500, 63v-64r

[viii] Archivo General De Andalucía. Fondo Medinaceli. 1 de Febrero de 1513. Transacción entre D. Fadrique Enríquez de Ribera y el concejo de la Villa de Alcalá, Legajo 75-39 (Signatura AGA: 1301/660-70


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