martes, 5 de julio de 2016

ENCIERRO CEBADA GAGO SAN FERMIN 8-JULIO-2016

 
 
EL ENCIERRO DE CEBADA GAGO EN LA PRENSA
 
 
 
 
San Fermín
Segundo encierro de San Fermín: nueva carnicería de los Cebada Gago
 
JOSÉ LUIS VADILLO                                                                                                    @jlvadillo
 
Los toros de Cebada Gago han provocado de nuevo el terror en las calles de Pamplona: una carrera totalmente rota, en la que varios toros se han dado la vuelta y han recorrido decenas de metros en sentido contrario, ha dejado al menos siete heridos por asta de toro y muchísimos momentos de gran peligro.

Nada más entrar en contacto con los corredores, los astados han impuesto su ley. En la acera izquierda, justo frente a la hornacina de San Fermín, un ejemplar negro muy cornalón ha lanzado un derrote seco a un corredor que estaba caído en el suelo: primera cornada. Y no habían transcurrido más que unos segundos de encierro.
 
Si el 7 de julio los corredores de Santo Domingo no tuvieron opciones de ponerse ante los toros por lo arropados que iban por los cabestros, hoy ha ocurrido lo contrario: un cebada castaño se ha adelantado y ha ido abriendo la carrera a gran velocidad, lanzando miradas a diestro y siniestro, pero sin crear situaciones de peligro real. Correr así, aunque sólo fuera un par de segundos en la cara del toro, era muy espectacular.

A partir de la curva que asoma hacia la Plaza del Ayuntamiento, sin embargo, se ha desatado la ira de los toros gaditanos: algún resbalón inoportuno y la intención de seguir a algunos corredores que se amontonaban en la acera derecha ha roto completamente la manada. Ahí se han empezado a ver cornadas: un mozo lanzado por los aires con violencia que se ha librado de mayor castigo al llegar otro toro por detrás y distraer a su hermano de manada.

Por delante, el castaño que parecía destinado a llegar con gran diferencia a la plaza se ha resbalado en la curva de la Estafeta y, tras levantarse, ha mirado al lado derecho, donde cada día se amontonan unas decenas de corredores, y ha lanzado varias cornadas.

No era un encierro, era la guerra

Ya el encierro estaba totalmente roto, con la manada inexistente. Sólo dos toros, uno negro salpicado precioso y otro negro, acompañados por los cabestros, a una velocidad más que moderada y fácil de correr. Por detrás, la guerra.

Y como en toda guerra, se ha visto en acción a veteranos curtidos en mil batallas y a otros que eran pura carne de cañón. En carreras como ésta, duras y sangrientas, se distingue muy bien la masa de gente que acude a Pamplona ver pasar los toros como quien está viendo pasar la Semana Santa de Sevilla y a los corredores, sin más adjetivos.

Mozos apalancados junto a la pared, al lado del vallado, tirados en las aceras... los de Cebada Gago no respetaban a quien se le ponía por delante. No había realmente cogidas en plena carrera, al hilo del pitón, sino derrotes lanzados al bulto.

El castaño que encabezó la manada en un primer momento decidió volver la grupa por la Estafeta para arriba, casi en solitario. No había pastores suficientes para contener la dispersión de la manada y los morlacos iban por libre, resbalándose mucho.

Se han sucedido las escenas dantescas: un mozo proyectado por los aires junto al vallado de la curva de la Estafeta, un grupo de mozos de apariencia extranjera golpeado y corneado sin misericordia...
El balance provisional es de cinco heridos por asta de toro a lo largo de todo el recorrido, uno de ellos en el abdomen y otro en el tórax, quienes en principio tienen peor pronóstico.

ELPAIS.COM

Segundo encierro de San Fermín 2016: larga y peligrosísima carrera de Cebada Gago

Seis corredores sufrieron heridas por asta de toro y cuatro más acabaron contusionados en una carrera desconcertante de cinco minutos y 45 segundos
 
Antonio Lorca
 



ENCIERRO CEBADA GAGO SAN FERMIN 9-JULIO-1987

9 de Julio de 1987

 


CRÓNICA DEL ENCIERRO DE ABC SEVILLA 10 de Julio de 1987. Pág. 64

Treinta y siete heridos leves en el encierro de los Sanfermines de ayer

 Pamplona. Efe 

Un total de 37 personas fueron atendidas por las heridas sufridas durante el tercer encierro de los Sanfermines y seis más hubieron de ser trasladadas a diversos centros hospitalarios por contusiones de golpes o caídas. No obstante, ninguna persona sufrió heridas por asta de toro en el encierro de ayer, que se caracterizó por su larga duración —cuatro minutos y 20 segundos— y por su peligro, al haber realizado uno de los toros la carrera en solitario, siendo conducido por los mozos. 

Otros dos compañeros se descolgaron también de la manada al final de la calle E s tafeta, creando gran peligro al volverse en sentido contrario al recorrido y derrotar hacia un lado y a otro.  

Los mozos pamploneses y los dobladores tuvieron que realizar un esfuerzo extra para conducir a estos Cebada Gago rezagados.
 
CRÓNICA DE LA CORRIDA DE ABC  10 de Julio de 1987. Pág. 51

Cuarta corrida de los sanfermines  

Brindis postumo a Gerardo Diego

La fiesta llora al gran poeta desaparecido

Pamplona. Vicente Zabala, enviado especial 

Ficha de la corrida 

Plaza de Pamplona. Cuarta corrida de los sanfermines. Lleno hasta la bandera. Seis toros de Cebada Gago, bien presentados, pero terriblemente deslucidos para los toreros.

Niño de la Capea, de azul marino y oro. Tres pinchazos, otro hondo y dos descabellos (pitos).  En el cuarto, estocada (pitos).

Julio Robles, de azul y oro. Estocada caída y  dos descabellos (ovación). En el quinto, dos pinchazos,otro hondo y descabello (silencio).

Emilio Oliva, de rosa pálido y oro. Media estocada y un descabello (pitos). En el sexto, cuatro pinchazos y estocada (silencio). B banderillero Fernando García Domínguez sufrió dos cornadas de cinco y diez centímetros, respectivamente. Pronóstico reservado

 No cabe ni un adorno. Los toros de Cebada Gago no embistieron nada, mejor dicho, lo hicieron topando, sin clase, sin estilo, sin temperamento, sin nada de nada. Nos aburrimos todos..., menos los mozos, naturalmente, que están a otra cosa, a lo suyo, á gritar, a bailar, a beber y a  tirarse sacos de harina por encima.  
 
Yo me distraje contestando las preguntas que me hacía una niña muy bonita, muy chiquitína, que había a mi lado, que era la primera vez que venía a los sanfermines y no paraba de preguntarme cosas. Me escrutaba en su clara e inocente mirada, mientras yo tomaba notas y más notas de la muy anodina corrida, para ver si luego era capaz de llevar hasta mis lectores el reflejo de lo acontecido en el redondel. Pero ni por esas. No se produjo nada importante. Los toros no estaban «inspirados» y los toreros andaban por allí a ver si alguno conseguía ejecutar algún pase.  El único que lo consiguió con ciertas hechuras fue Julio Robles en su primero, pero a base de ponerlo todo él.
 
El Niño de la Capea, que suete torear hasta las farolas, no pudo lograr otra cosa que un juego defensivo que le valió muchísimos pitos. El mismo Emilio Oliva, ejemplo de tesón y ánimo juvenil, tampoco pudo hacer otra cosa que trastear con una voluntad que se estrellaba contra el frontón de la rotunda negativa de unos toros que hacían bueno aquello de que cuando uno no quiere la pelea es imposible. Los toros no deseaban la batalla.  Los toreros acabaron también desertando. 
 
Y yo, desde aquí, con profunda timidez, levanto mi pluma hacia el cielo, lugar que Dios tiene reservado a los espíritus finos y sensibles como el del colosal poeta, para brindar a Gerardo Diego, a falta de otra cosa, mi más sincera admiración del respeto y el cariño de siempre.  

 Sería bonito escuchar de sus labios de luz los inolvidables versos al pase natural que ahora le puede decir a su admirado Antonio Bienvenida, allá en un trasmundo sin pasiones, donde los tímidos como Gerardo ocupan privilegiada localidad de barrera celestial.

 


 


 



ENCIERRO CEBADA GAGO SAN FERMIN 10-JULIO-1986

XXVIII Premio Feria del Toro: Ganadería de Don José Cebada Gago lidiada el 10 de Julio. 
 

 
CRÓNICA DEL ENCIERRO ABC Viernes 11 de Julio de 1986. Pág.37 

Primeros heridos de consideración en el cuarto encierro pamplonés
 
Pamplona. Yolanda Oses  

Toros de Cebada Gago para el cuarto encierro de las fiestas de San Fermín, con una duración menor que la de los celebrados en días anteriores, pero que por contra arrojó mayor número de heridos. En total, el tiempo invertido en la carrera fue de tres minutos y cuatro segundos.

 

A las ocho en punto de la mañana se disparó el cohete anunciador del encierro. Acudieron, como todos los días, numerosos mozos a buscar a las reses, que salieron de los corrales en manada compacta. Uno de los toros que abría la marcha comenzó pronto a lanzar derrotes y hacia la mitad de la cuesta de Santo Domingo corneó a un par de mozos, produciéndose un momento dé gran peligro al quedar éstos tendidos en el suelo al paso de los morlacos.

 

El encierro continuó a buen ritmo por Ayuntamiento y Mercaderes. En la Estafeta se fue estirando la manada y, a la altura del número 31, se produjo una nueva caída de mozos, algunos toros tropezaron con los cuerpos de los caídos y dos muchachos resultaron arrollados. Toros y cabestros, que habían llegado a esperarse en este último tramo, se volvieron  a reunir para entrar todos juntos en la plaza ante un mocerío que se iba abriendo muy bien en abanico a la entrada del callejón. Cinco fueron los heridos por asta de toro en el encierro de los Cebada Gago. De ellos,  José Luís Galindo Nuño, de treinta y cinco y natural

José Luis Galindo Nuño, de treinta y cinco años y natural de Pamplona, fue ingresado en la Unidad de Vigilancia del Servicio de Urgencia del hospital de Navarra. Presentaba una herida, ascendente en glúteo, de veinte centímetros y el pronóstico fue calificado de menos grave. José Luis Delgado Delgado, de veinticinco años y también de Pamplona, presentaba una herida de similares características con una profundidad de diez centímetros
y su pronóstico, asimismo, de menos grave. Un súbdito noruego llamado Ibón fue atendido en el mismo hospital.
 

CRÓNICA DE LA CORRIDA ABC Viernes 11 de Julio de 1986. Pág. 40 

QUINTA CORRIDA DE LOS SANFERMINES
 
Julio Robles se reconcilió ayer con Pamplona 

Paquito «Osasuna» Esplá, todo a su favor
Los toros de Cebada Gago, bien presentados

Ya se sabe que los duendecillos de la imprenta acostumbran a gastar bromas a los periodistas, algunas muy pesadas. El auténtico profesional suele pasar de ellas, confiando siempre en la comprensión del inteligente lector. Pero ayer salió una errata, que quiero aclarar cuanto antes,
a la vista de determinadas ironías. Yo dicté textualmente que lo que hacia falta es uno que fuera capaz de mandar en solitario, jamás que fuera capaz de «matar» en solitario. No están aquí las cosas para hablar de matar. Lo que si precisa la fiesta es de un torero que destaque y mande con taurina autoridad, como le ocurrió en su época a Manuel Rodríguez Manolete.
 
 
Pamplona. Vicente Zabala, enviado especial

 —Ficha de la corrida

Quinta corrida de los sanfermines. LLeno hasta la bandera. Toros de Cebada Gago, bien presentados. Primero, segundo, quinto y sexto se dejaron torear. El quinto, extraordinario.
José Mari Manzanares, de azul y oro,estocada (palmas); en el cuarto, media estocada y dos descabellos (bronca).
Julio Robles, de tabaco y oro, tres pinchazos y estocada (aviso y ovación): en el quinto, pinchazo hondo y dos descabellos ovación, oreja y vuelta al ruedo).
Paquito Esplá, de corinto y oro, estocada (ovación, oreja y vuelta al ruedo); en el sexto, siete pinchazos y descabello (algunas almas)

 

Desganado
 


José Mari Manzanares recibió a su primero con unos toreros lances a la verónica. Su paisano Esplá se lució en un quite por navarras. El toro llegó al último tercio con nobleza, pero con la fuerza justa, perdiendo las manos varias veces durante e! anodino trasteo del diestro, que anduvo correcto y compuesto, pero sin echar toda la carne en el asador. La faena careció de hondura; no tuvo otra cosa 
que aquello que los viejos críticos denominaban «aseo». Labor, pues, aseada. Lo mató de una estocada arriba. Escuchó muchas palmas.
 
No se acopló con el capote con el cuarto.   Nada más comenzar la faena de muleta resultó derribado. Se levantó sin el menor ánimo para trastear a la defensiva, sin arriesgar un alamar. Media estocada y dos descabellos le fueron suficientes para deshacerse de su enemigo. La bronca le acompañó al  de Alicante en su recorrido por el callejón camino de la enfermería. 

 
Reconciliación 
 
Julio Robles no pasó de cumplidor en las verónicas de saludo a su primero. El picador de tanda no acertó a agarrarse en ningún encuentro. Picó todas las veces a toro parado, buscando el agujero. Ha llegado el momento en que la autoridad tome las oportunas medidas sobre este grave asunto.
 
Sin embargo, los banderilleros se lucieron con los palitroques. Cervantes tuvo que saludar montera en mano por dos buenos pares. Violento y movidillo anduvo Robles en las dos primeras series con la derecha. No acabó de acoplarse con la izquierda, aunque hubiera dos pases más largos. Pero todo muy por debajo de la buena condición del toro, porque predominó la falta de sosiego y reposo, las líneas paralelas y el comportamiento del salmantino, nerviosillo y destemplado. Un pinchazo en lo duro. Otro. El toro hace hilo con el peón Chicorro, que gana por pies un burladero. Suena un aviso. Otro pinchazo. Por fin la estocada. Julio Robles escucha una ovación por e! trasteo muleteril.
 
En el cuarto instrumentó las cuatro mejores verónicas que llevamos vistas en toda la feria. Asentó las zapatitias en la arena, adelantó los brazos para traerse muy toreado asu antagonista y, muy cerca, muy apretado, pasárselo por la faja con emotiva belleza y excelente técnica. Remató con media.
Abrió la faena de muleta con torería. El toro, muy bravo, se le venía con prontitud, repitiendo con temperamento y nobleza. Robles corrió la mano superiormente en una buena serie con la derecha, a la que siguió otra con la misma mano a pies juntos, buscando la verticalidad, que le llegó a la galería.  Mejoró con la izquierda en dos tandas de largo manto, aunque sin describir los medios círculos del buen toreo, ya que Robles se está enviciando en las líneas paralelas. Se volvió a apretar de nuevo con la derecha en otra serie, muy ceñida, a pies juntos, aprovechando |as alegres embestidas del toro, para erguir ¡a figura y bajar la mano. Un pinchazo hondo y dos descabellos le pusieron en la mano la oreja que el público pidió.
 
Julio Robles ha tenido un buen lote, especialmente el quinto resultó de bandera. Se ha mostrado decidido a lo largo de toda la tarde, pero dicho queda que entresaco las excelentes verónicas al quinto y el hermoso comienzo de faena a este toro. 
 
Paquito «Osasuna») Esplá... 
 
Nada más salir el tercero suenan gritos coreados de ¡Esplá! ¡Esplá! ¡Esplá! Todo muy futbolero. Donde dirían Osasuna dirían Esplá. El caso es que Paquito recibe enganchones en el. capote hasta ser desarmado. El toro embiste con la cara alta y las manos por delante. Toma las banderillas y se reproducen los gritos de ¡Esplá! ¡Esplá! El de Alicante clava un par y medio a topa carnero, otro al cuarteo y otro por los adentros. Esta vez le aclaman coreando ¡Torero! ¡Torero! ¡Torero! Comienza sentado en el estribo con cuatro pases por alto, para seguir con derechazos de regular factura, encajando la embestida alta y bronca del toro. Luego recurre a los circulares agarrado tunantemente a los costillares. Estocada. Petición unánime de oreja, que el presidente otorga.
 
Lanceó Paquito con soltura al sexto. Un par al cuarteo y dos por los adentros le valieron muchas palmas. Brindó a Alicia, la veteranísima norteamericana, que durante tantos años siguió a Diego Puerta por todas las piazas españolas. La faena de muleta de Esplá no tuvo el aliento popular del toro anterior. Paquito quiso complacer con plausible voluntad, pero no se encuentra en su mejor momento. Forzadillo y arqueado siempre, arrancando las palmas con fórceps, embarcando las embestidas en la punta de la muleta, tramposete y acelerado. Bien para Pamplona en su actual coyuntura, pero lejos, muy lejos de la vitola estética que se le debe exigir a una figura del toreo. Mató muy mal, de siete pinchazos y descabello. 

 





 



lunes, 4 de julio de 2016

ENCIERRO CEBADA GAGO SAN FERMIN 12-JULIO-1985

12 de Julio de 1985
 
 
CRONICA ABC  SEVILLA 13/7/1985

Todo quedó en un susto

Dos personas quedaron ayer ingresadas en el hospital de Navarra como consecuencia de los golpes recibidos en el antepenúltimo encierro de los sanfermines o durante las vaquillas en la plaza. Otras diecisiete personas , algunas de ellas con fracturas,  tuvieron que ser atendidas en el hospital o en la enfermería del coso, ya que la gran cantidad de personas que participaron en este sexto encierro y el hecho de ir a la torada dispersa provocó continuas y aparatosas caídas.
 
CRONICA ABC  13/7/1985 Pág. 44
 
Séptima corrida de la feria de los sanfermines
 
Bravos toros y muchas orejas
 
Pamplona. Vicente Zabala, enviado especial
 
Ficha de la corrida 
 
Séptima corrida de la feria de San Fermín. Cinco toros de Cebada Gago, superiores,  excepto el sexto, que resultó difícil, y uno del Conde de la Maza, que se dejó torear.
José Antonio Campuzano, de corinto y oro. Oreja en su primero y palmas en el cuarto.
Emilio Muñoz, de burdeos y oro. Palmas en su primero y oreja en el quinto.
Yiyo, de gris plomo y oro. Dos orejas en el tercero y pitos en el sexto.
 
 
De nuevo el calor se ha echado sobre la capital navarra, cuyas fiestas toman la recta final con una nueva avalancha de forasteros. Los fines de semana son los elegidos para el desplazamiento hasta Pamplona de los habitantes de los pueblos de Navarra, muchos guipuzcoanos  y no pocos franceses. Mañana en el encierro -hoy para ustedes- se notará el exceso de público y, como siempre, ojalá me equivoque no para bien precisamente...
 
La corrida de Cebada Gago era la que promovía la polémica entre los veterinarios. Tuvo que venir un profesional, designado por el ganadero, para sostener lo que el reglamento denomina como «recurso », saliendo triunfador Cebada Gago al admitírsele el toro rechazado en principio.
Movilidad
El que abrió plaza resultó un gran toro, muy bonito, con enorme movilidad. José Antonio Campuzano se mostró esencialmente novilleril desde que se abrió de capa: larga cambiada de rodillas, Yiyo  verónicas rodilla en tierra y de pie, para rematar con media con las dos en el suelo. Luego vendría un galleo con chicuelinas y a continuación un precipitada y embarulladilla faena de muleta. El mayor de los Campuzano derrochó coraje, ganas de agradar, e incluso ilusiones de principiante; pero se apreciaba en todas las series unas prisas que no hacen buen matrimonio con el arte de torear. Producía la impresión de que deseaba instrumentar el segundo pase antes wue el primero. Se pasó muchas veces a su enemigo por la barriga, mas con poco sosiego, nervioso y acelerado, inquieto, muy por debajo, en mi opinión, de la buena condición del toro. La cantidad superó a la calidad, y los buenos deseos al arte. Mató de una estocada ligeramente caída. Se le concedió la oreja, pedida por unanimidad, mientras se aplaudía merecidamente al toro de Cebada Gago en el arrastre.
El cuarto se revolvía en un palmo de terreno, quedándose en las zapatillas. No era fácil llevarle con largura. José Antonio Campuzano se empeñó en prolongar las embestidas por ambos lados, pero no lo consiguió. Cuando los toros se niegan obstinadamente a obedecer no hay torero, por poderoso que sea, que consiga imponer su voluntad, sobre todo en casos como éste de un astado sin recorrido y listo como él solo para buscar los tobillos del diestro. Lo mató de media estocada trasera y certero descabello. Sonaron las palmas a la voluntad.
 
Cal y arena
 
También Emilio Muñoz se llevó un gran toro en primer lugar, porque el astado lucía nobleza y excelente estilo. El de Triana, que cada día torea peor con el capote, quiso superarse con la muleta. Llevó a cabo una larga faena de muleta de muchos derechazos, algunos poniéndose más derecho que de costumbre   
como en los tiempos -tan lejanos!- de sus comienzos de novillero, cuando exhibía unas condiciones excepcionales para ser torero, guiado por el buen consejo de su padre, que sabe de toros y de toreo, cuyo distanciamiento del chaval se ha notado de una manera notable en los últimos años, hasta el punto de que Muñoz parece ahora otro torero al perder la confianza en sí mismo, amanerado y enviciado, con unos modos que denuncian nseguridad y pérdida de aplomo. Asombra que un público, tan fácil como éste, percibiera el descenso de Muñoz, pues cuando mató de pinchazo y estocada, no le pidió siquiera que diera la vuelta al ruedo.  Unas pocas palmas a cambio de doscientos derechazos es para meditar...
Menos mal que en el quinto, un sobrero del Conde de la Maza, muy bien armado, brindado a la niña más bonita de la plaza, lo muleteó con reposo. Con la izquierda recordó al verdadero Emilio Muñoz en tres series de mano baja y limpio remate, imponiendo ese  temple, que fue su mejor virtud, olvidada desde hace no sé cuántos años en el baúl del desván. Abrochó su labor con un bonito molinete belmontino y nos excelentes ayudados  por alto, muy despatarrado. Lo mató entrando con muchas ganas de una estocada. Se pidió y se le concedió la oreja, ganada en una faena que debería ser el inicio de un resurgimiento.
 
Yiyo toreó bien a la verónica a su primero. El madrileño salió con enorme fe en busca del triunfo. Le echó ilusión a su quehacer, que, independientemente de su estilo, se apoyó en una gran decisión y confianza en lo que realizaba, instrumentando los pases con pleno conocimiento de donde tomaba las embestidas del toro y donde remataba los pases, después de llevarlo toreado con absoluto reposo y buen juego de cintura y muñeca. Es la mejor vez que hemos visto durante esta temporada al de Canillejas, que ha acertado a aprovechar la nobleza del buen toro de Cebada Gago, otro ejemplar que dio excelente resultado, como casi todos sus hermanos de corrida. Yiyo entró a matar con enorme decisión, saliendo enganchado sin consecuencias, pero como se había entregado a la hora de hacer la suerte suprema, con pureza y coraje, el público le pidió unánimemente los trofeos.
Yiyo paseó las dos orejas en una clamorosa vuelta al ruedo. Sin embargo, se mostró  dubitativo con el que cerró plaza. La fiera llegó al último tercio con la cara alta y cortando los viajes. El madrileño trasteó a la defensiva y mató malamente de cuatro pinchazos y un descabello. Los navarros no se hicieron cargo de la mala condición del toro y le pitaron fuerte al madrileño.
 
 
 
 
 
 

sábado, 2 de julio de 2016

"SABORES DE PATERNA" EN BARCELONA

 



Cádiz y Barcelona se unen por la gastronomía
 
El evento Tapas y Rumbas 2016 reunió a un grupo de amigos del sector hostelero de ambas ciudades el pasado fin de semana
 
Andalucía y Cataluña está unidas por muchas cosas, como recordó Josep Roca en los Premios Andalucía de Gastronomía el pasado mes de febrero. La inmigración que marcaba mucho de los barrios catalanes ha dejado aires flamencos y sillas en las casapuertas. Esta amistad se materializó en 2014 en Barbate, con una reunión casi familiar  entre profesionales de la gastronomía de Cádiz y Barcelona. Aquel primer contacto tuvo que dejar un buen sabor de boca, ya que el pasado fin de semana, los gaditanos devolvieron la visita al acudir al Tapas y Rumbas 2016, organizado por la empresa de eventos alta cocina Blue Fin Cook con Álvaro Montero a la cabeza, con la colaboración de Grupo GSR.

Entre los gaditanos se encontraban José Manuel Córdoba de El Ventorrillo El Chato; Miriam Rodríguez Prieto de Venta La Duquesa; José Manuel Gómez, de la empresa asidonense Distintivos de Calidad, distribuidora de productos gaditanos entre los que se encuentra el Queso Payoyo; Miguel Molina Chamorro, alcalde de Barbate;  representantes de Casa Manteca y miembros del Grupo Gastronómico El Almirez y blogueros gaditanos.  La capital catalana fue el escenario del reencuentro, que comenzó el sábado 18 a las seis de la tarde en el local de tapas Bar Mut, donde los invitados disfrutaron de un coctel y una degustación. Por la noche se dirigieron al restaurante El Suquet de l’Almirall, donde se maridó rumba y los  productos de La Cala de Albert Adrià, fideuá y atún rojo de almadraba, del que se consumieron 115 kg. durante todo el evento proporcionado por la Diputación de Cádiz.

El domingo continuó la celebración de los lazos entre gaditanos y catalanes con más gastronomía en Bodega La Puntual con degustaciones variadas, y continuó con la visita a la basílica de Santa María del Mar, una iglesia gótica de obligada visita cuando se pisa suelo barcelonés. Pero esta parada cultural fue solo una tregua antes de la fiesta que puso punto y final a Tapas y Rumba 2016.  Veintiún restaurantes y más de 30 chefs se dieron cita en el restaurante Bravo 24, cuya cocina lleva el sello del chef Carles Abellán.  Cada uno de ellos prepararon tapas muchas de ellas fusionaban lo mejor de la cocina mediterránea en platos como la bomba de butifarra de con confitura de tomate de Bonanova, la albóndiga crujiente de ensaimada y fuet negro o el all i pebre, una receta tradicional valenciana que sirvió el establecimiento anfitrión.
Algunas marcas de alimentación y bebidas se sumaron al acto, un total de 28, entre as que se encontraban las gaditanas Gonzaléz Byass, Quesos Payoyo, Sabores de Paterna, Bodegas Barón y Grupo Caballero.

Una velada así no podía terminar de otra manera que con la actuación del grupo de rumba catalana Los Manolos, y unos de sus grandes éxitos, 'Amigos para siempre' que era además el deseo de todos los que acudieron a la cita, que seguro volverá a repetirse.

FUENTE: LAVOZDIGITAL.ES 24/6/2016

Mas información en :

BLOG LA  FRITADA

Una experiencia inolvidable, Bravo Fin Blue Cook, Tapas y rumbas 2016

 
WEB TAPAS Y RUMBAS

CUARTA FASE PRELIMINAR LXI CONSURSO PETENERAS